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sábado, 6 de diciembre de 2014

REFLEXIONES ANTE EL 6 DE DICIEMBRE


Ante el 6 de diciembre,
festividad de San Nicolás, y Día de la Constitución española de 1978


LA TRADICIÓN:
NUESTRA VERDADERA CONSTITUCIÓN

En la festividad de san Nicolás, en la que se celebra el Día de la Constitución española de 1978, los miembros de SOMATEMPS nos encontramos ante el deber de conciencia de compartir estas reflexiones con todos los catalanes de buena fe.

Falsas esperanzas
El nacionalismo catalán acusa a la Constitución española de 1978 de ser una de las causas del denominado “desencaje entre España y Cataluña”. Los Estatutos de Autonomía derivados de esta Constitución, primero fueron alabados y ahora denostados por los mismos nacionalistas. En el origen de la Transición democrática, el ”autonomismo” parecía la meta “legítima y exclusiva” del catalanismo, pero evidentemente todo era una farsa. El independentismo ha podido arraigar en una parte de la sociedad catalana debido principalmente a dos causas: por un lado la artificiosa frustración y resentimiento creados por las estructuras de poder y mediáticas del nacionalismo y, por otro, los tacticismos cortoplacistas de los gobiernos de Madrid, capaces de ceder cualquier cosa por un pequeño ámbito de poder.
Hoy, muchos catalanes de buena fe creen que la Constitución española, y la legalidad de la que ella se deriva, es la única esperanza para frenar la impunidad legal que se atribuye el nacionalismo –especialmente el catalán- en nombre de un “Pueblo” inventado que dice representar. Sin embargo, es nuestro deber prevenir y reflexionar sobre falsas esperanzas. No hay peor enemigo que el autoengaño. Por ello tenemos la firmísima convicción de que la Constitución se convertirá en el caballo de Troya del independentismo. Lo que las fuerzas nacionalistas no consigan por su propio ímpetu, lo harán los partidos constitucionalistas aceptando una reforma constitucional que a la postre legitimará las posiciones independentistas. Si ahora se argumenta que la independencia de Cataluña no es posible porque no es constitucional, ¿qué pasará el día que una Constitución reformada lo permita? ¿Qué argumento se podrá sustentar ante el independentismo cuando éste sea constitucionalmente legal”. Si hace apenas un año, los principales partidos españoles afirmaban por activa y por pasiva que la Constitución era inamovible, ahora ya aceptan discutir retoques. Imperceptiblemente, la transición ha muerto y estamos ante un cambio de paradigma. Sólo aquellos que eludan los tacticismos y prevean los acontecimientos serán los que señalarán la estrategia política y la verdadera agenda donde se dilucidará el futuro de España.

Lo que nos enseña la Historia
En dos siglos, desde la Constitución de 1812, en España se han pasado por 13 procesos constituyentes más o menos concluidos con “éxito”: uno cada 15 años de media. Los más largos han sido el que van de la restauración borbónica en 1873 hasta la II República en 1931 y el actual. Y éste último está reproduciendo los mismos parámetros de la caída de la monarquía Alfonsina: muerte del bipartidismo, despertar de un extremismo revolucionario, tensiones separadoras, crisis económica. Muchos de estos procesos constituyentes acabaron con situaciones violentas que fueron desde golpes de estados a Guerras civiles.
Cuando ciertas fuerzas sociales se ponen en marcha en la historia, los principios y artículos constitucionales se convierten en diques de contención de escasa eficacia frente a revoluciones, convulsiones y cambios radicales. Los mismos que en un momento defendieron una Constitución, a lo largo de la historia de España, al día siguiente la traicionaban y se acogían a otra que defendía posturas contrarias. Si dos siglos de historia se han desarrollado así, ¿por qué no ha de volver a suceder? Los inventores del “patriotismo constitucional”, como remedio a las tensiones secesionistas, sólo demuestran su estulticia. ¿Quién sería capaz de entregar su vida por una Constitución que ella misma se define como mutable en función de los desequilibrios de las fuerzas políticas reinantes? Lo más terrible es que bajo el manto constitucional se alienta una falsa esperanza a muchos catalanes y españoles que verdaderamente aman su Patria. El verdadero amor Patrio, sea a la patria chica o a la grande, no puede depender de unos redactados elaborados en apenas un mes por unos ponentes fruto del consenso sin idearios y de las prisas por enterrar un régimen al precio que fuera.

Las verdaderas constituciones de los pueblos
Lo que constituye una sociedad, los principios que la hacen real y que fundamentan su identidad, idiosincrasia y personalidad, se forjan con el tiempo. Las Cartas Magnas, como la Magna charta libertatum (Carta magna de las libertades) en la Inglaterra de 1215, fueron pactos constituyentes de una nueva realidad social que perduraron –en  cuanto principios- siglos y siglos. Los pueblos de toda Europa fueron forjando sus usos, costumbres y tradiciones, que con el tiempo –y purificadas de sus imperfecciones- eran elevadas a rango de ley por los reyes o autoridades civiles. Buena parte de la dinámica –muchas veces agitada- de la incipiente Europa medieval consistía en asentar esos principios jurídicos, para que las sociedades pudieran gozar de estabilidad y conseguir el bien común y personal de sus habitantes. Por eso, muchos reyes y emperadores no dudaban en jurar y reconocer libertades, usos y costumbres de sociedades ya establecidas sobre las que el azar o la providencia les hacía soberanos. Rara vez intentaron unificar bajo un solo criterio legal uniformizador, usos y costumbres que el tiempo y la historia había ido configurando de forma diversa, pero con un poso común. Por eso Europa, en su esplendor medieval pudo ser una unidad espiritual e incluso política sin perder su diversidad organizativa y legal.
Sólo la modernidad, a imitación del Estado jacobino francés, pretendió trasplantar el modelo de código napoleónico en toda Europa. Lo que en algunos países medianamente funcionó, en otros, como España, fue causa de perpetuos conflictos entre elites iluministas y bases populares tradicionales. El constitucionalismo liberal del siglo XIX provocó ni más ni menos que tres guerras civiles. En la medida que el Estado liberal se fue consolidando, especialmente a los avances que permitían los directorios militares, las tensiones con regiones históricas que aún mantenían vivo el anhelo de sus viejas leyes y costumbres se fueron intensificando. Como efecto secundario, y tras complejos procesos psicosociales en lo que ahora no podemos detenernos, ahí acabarían germinando los nacionalismos como formas revolucionarias y liberales –aunque con aspecto conservador- de saciar los deseos de reencontrase con su tradición.
El caso de Cataluña
La constitución de los pueblos es lenta y salvo casos de rupturas dramáticas o revoluciones, es prácticamente imposible establecer momentos precisos de su aparición. La realidad catalana se va forjando con el tiempo y se establecen diferencias con otros pueblos hispanos debido a la influencia provenzal que le permite una organización con mayor influencia romanizada y un cuidado especial por el derecho. Se podría hablar incluso de una primara Carta magna en la que, el 8 de enero de 1025, el Conde Berenguer Ramon de Barcelona pacta con sus súbditos y acto de Señorío y protección. Ello acontecía dos siglos antes de la redacción de la Carta Magna inglesa.

No obstante, la ordenación jurídica de la sociedad catalana, al igual que de tanto otros pueblos, se fue desarrollando con los siglos y fundándose en usos y costumbres. En el caso catalán, tras tres siglos de organización social y política, se recompilaron los famosos “Usatges de Barcelona”, verdadera “Constitución” de un pueblo, elaborada por el aprendizaje de los siglos y el verdadero saber popular. Curiosamente, en estos Usatges, que sin conocimiento de causa reivindican los nacionalistas para defender la “nación” catalana, se recogen al pie de la letra textos de las Etimologías de San Isidoro de Sevilla. En la obra de San Raymundo de Penyafort encontramos el primer grandioso intento de sistematización jurídica desde  San Isidoro de Sevilla. Los “Usatges” se engarzaron con la aparición de los primeros parlamentos en la Corona de Aragón y así, con el devenir del tiempo, y en boca de Elías de Tejada: “con semejantes elementos: rey, brazos en Cortes y Generalitat, la ordenación constitucional de Cataluña alcanzó en el siglo XIV una modernidad que asombra y un sentido de respeto a la libertad humana que bien podemos anhelar en el siglo XX”.

La Catalunya hispana
En ningún momento de este proceso histórico Cataluña dejó de sentirse hispana y sintió la tentación de desvincularse de la Corona de Aragón a la que pertenecía de facto con el matrimonio entre Petronila de Aragón y conde de Barcelona  Ramón Berenguer IV (1150); y de iure con el tratado de Corbeil (1258), por el que Luís IX de Francia, entregaba los condados catalanes a Jaime I. Baste leer la Crónica de Jaime I, para darse cuenta que Cataluña nunca fue tomada como un añadido o algo ajeno a lo hispano. Por ello, en susodicha Crónica de Cataluña como la mejor tierra, la más honrada y noble que en España existe. El propio Jaime I, en las Cortes de Zaragoza de 1264 enaltecía, en lengua catalana, a los catalanes de los que afirmaba que, después de Dios, a ellos debía sus reinos: “aquells de Catalunya, que es lo millor regne d´Espanya, lo més honrat, y ´l més noble”.
Si algún nacionalista tiene dudas de la hispanidad multisecular de Cataluña, que repase la Crónica de Bernat Desclot. En ella se hace referencia a los prohombres catalanes en estos términos: Ramón Bereguer IV se presenta en la Corte imperial alemana como “un cavaler d´Espanya … de la terra de Catalunya”; el catalán Ramón Folch es tratado como uno de los mayores barones de España, e igualmente Guillem Escrivá se le designa como uno de los más leales españoles. El propio Pedro II es llorado como “més que hanc rey que fos en Spanya”. ¿Quién mínimamente culto puede dudar que Cataluña se aquilatara en el fuego de la Hispanidad, forjando sus propias costumbres y leyes, sin por ello tener la más mínima tentación de separarse de los reinos hispanos? Más bien la propia dinámica jurídica y foral de Cataluña la hacía sentirse más hispana.

¿Rupturas y ataques?
El agotamiento de la dinastía de la Corona de Aragón, con el fallecimiento de Martín el Humano, llevó al Compromiso de Caspe. Tres siglos después otra dinastía extinguida, la de los Austrias, llevó a la Guerra de Sucesión y al decreto de Nueva Planta. El desvarío historicista romántico del siglo XIX desvirtuó esta realidad histórica, especialmente con motivo del Compromiso de Caspe. Ello se debería a la contaminación castellana de la nueva dinastía de los Trastámara. Personajes embebidos de un catalanismo ya enfermizo, como Domènch y Muntaner, en su obra, La iniquidad de Caspe, iniciaron una leyenda negra según la cual los castellanos empezarían a oprimir desde 1412  a los catalanes o, peor aún, el Rey Fernando el Católico, sería un mero alfeñique en manos Isabel de Castilla. Nada más lejos de la realidad, como bien juzga Torras y Bages en La Tradició Catalana.
Ciertamente el Decreto de Nueva Planta suponía un duro golpe a las instituciones catalanas, pero no es menos cierto que ni siquiera el poderoso Felipe V tenía en sus manos el aparato burocrático para imponer una uniformización legislativa y burocrática en toda España. Habría de pasar mucho tiempo para ello. El derecho civil catalán de manera prodigiosa fue evolucionando, especialmente de manos del notariado catalán. Una vez más el pueblo de Cataluña demostró su capacidad de dinamismo organizativo y jurídico en el que las normas y costumbres seguían rigiendo muchas veces por encima de Decretos reales, que apenas llegaban a los recónditos lugares de nuestra tierra. 1714 significó un trauma momentáneo y rápidamente olvidado como reconoce un historiador nacionalista de reconocido prestigio como Rovira y Virgili. Sólo en el último tercio del siglo XIX empezaron a aparecer –en el contexto de la historiografía romántica- las lamentaciones por la pérdida de fueros y Libertades.
Los verdaderos opresores.
Lo que no consiguió de facto el Decreto de Nueva Planta, lo acabará eliminando la serie de Constituciones modernas que arrancan con la de 1812, en la que se ponen los fundamentos para dinamitar todo tipo de normas y costumbres que no emanen directamente del poder “soberano del pueblo”. Pero esta falacia del ”pueblo soberano” era más que evidente, pues desde entonces las leyes emanaban, sin ningún filtro social o temporal, de las oligarquías que conseguían ostentar perennemente la representación parlamentaria. Durante el siglo XIX y la mitad del siglo XX, entre directorio militar y directorio militar, emergían unas cortes que –aunque inestables y precarias- iban disolviendo el cuerpo jurídico tradicional e iban configurando un Estado cada vez más fuerte, uniformizador y jacobino. Durante siglos, los reinos, principados y señoríos de España convivieron en unidad a pesar de sus diversidades legislativas y organizativas, e incluso forjaron uno de los imperios más grandes del Mundo. Por el contrario, desde que se intentó la uniformización jacobina, en el siglo XIX, España estalló en guerras civiles, crisis, pérdida de provincias de ultramar y, a la postre, la emergencia de los nacionalismos separatistas modernos en la propia península.
Tras la transición democrática, la Constitución de 1978 se presentó como el modelo de convivencia y la solución eficaz a casi dos siglos de enfrentamientos internos. Pero dicho texto legislativo se mantuvo gracias a un pacto de no agresión entre diferentes facciones, a silencios cómplices y a traiciones a las propias creencias de los que lo suscribieron. Paradójicamente, la Constitución, al presentarse como Norma superior, y el estatuto de Cataluña, como derivación de la misma, mataron en seco, el desarrollo natural que durante siglos había tenido el Derecho civil catalán. El texto constitucional no era fuerte en sí, sino más bien todo lo contrario. Su pervivencia dependía de un mero acto de voluntad de los que lo sostenían. Todo lo contrario precisamente que el espíritu de los “Usatges”. Del texto Constitucional se derivó el autonómico, con los mismos defectos y vicios. Una vez desaparecido el consenso, como han hecho los nacionalistas y una parte de la izquierda, ¿quién puede garantizar la pervivencia de estos textos “constituyentes”?

Reflexión y conclusión
No somos ingenuos románticos, ni torpes analistas históricos o políticos, ni utopistas descerebrados. La historia es la historia y lo que aconteció ahí ha quedado, influyendo más o menos en nuestro presente. Sería tan absurdo demandar la anulación del Decreto de nueva planta, aunque uno sea de corazón austracista, como pedir la restauración de los “Usatges” tal y como fueron redactados hace siglos. Estas medidas serían inaplicables o de efectos devastadores en la organización social; pues bajo manto de reivindicación de tradición se estaría cometiendo un golpe revolucionario. Todo cambio social debe partir de una realidad existente previamente, no de su aniquilación. Pero ello no significa que una sociedad que quiera pervivir pueda olvidarse de su pasado. En aquellas viejas leyes, usos, costumbres, fueros, privilegios y libertades que celosamente fueron custodiados por los catalanes desde la Edad Media, subyacen principios, mecanismos de limitación del poder actualizables y, sobre todo, la sabiduría popular multisecular, que recoge el verdadero sentir catalán.
Muchos catalanes de buena fe creen que la Constitución española de 1978 es el único y posible cortafuego contra el nacionalismo. En todo caso, y he aquí la clave para entender el drama que vivimos, la propia Constitución fue la generadora de las autonomías nacionalistas (centralismos y estructuras burocráticas totalmente alejadas de lo que fue la constitución de Las Españas) que ahora intenta contener. La causa de los males ahora se nos presenta como la solución de los mismos. Pero simplemente es un obstáculo, quizá incluso útil momentánea y efímeramente, para detener el secesionismo. Pero que nadie crea que la Constitución será el dique de contención de la ruptura de España. La casta política que ahora la defiende a capa y espada, la acabará transformando en función de nuevos pactos y presiones. El dique se convertirá en canal y el soberanismo seguirá su avance.
La Constitución española está a punto de fenecer, porque lo que la sostenía ya ha caducado (los pactos de la transición). Siempre que se mira al futuro, primero se ha de mirar al pasado y aprender de él. Como hemos dicho, no pretendemos –frente a la Constitución española actualmente vigente- levantar propuestas inviables. Antes bien, nuestra intención es avisar a los catalanes de buena fe y al resto de españoles que no pongan sus esperanzas en papeles que se redactaron en apenas un mes, como Constituciones y Estatutos, copiándolos de otros países casi en su integridad. Los verdaderos procesos constituyentes duran siglos y son los que configuran el carácter de los pueblos. La Constitución no puede detener el separatismo, lo único que puede hacerlo es enseñar al pueblo catalán lo que ha sido y debe ser, para ser fiel al espíritu que lo forjó. Cuando todos los catalanes conozcan la verdadera Cataluña, desaparecerá el nacionalismo.

SOM-HI!!!
SOMATEMPS!!!

LA TRADICIÓ ÉS LA NOSTRA VER CONSTITUCIÓ!!!

viernes, 13 de junio de 2014

LA CONFESIONALIDAD EN LA VIDA POLÍTICA DE LUIS DE TRELLES

Por Manuel Abol-Brasón Álvarez-Tamargo Profesor de Historia del Derecho en la Universidad de Oviedo 

Fuente: Boletín Fundación Luis de Trelles, junio de 2014

Sus primeras manifestaciones en la vida partidista fueron en el moderantismo, lo que hoy se puede llamar la derecha. Bajo esta disciplina fue diputado por Vivero en 1853. Pero en el mismo año, a la vista de la corrupción de los moderados, engrosó las filas de los moderados con tendencias progresistas, es decir una especie de centro – derecha, que por aquellos años tenía como partido más característico la Unión Liberal. Es en esta circunstancia, cuando fue uno de los redactores del periódico madrileño El Oriente. Al final esta filiación política, auspiciada por la revolución de 1854, de la que él apareció como vaticinador, también le desilusionó: los golpes de una conmoción que amenazaba los fundamentos de la sociedad comenzaron a oírse. Por eso transitó hacia el tradicionalismo – fiado de su defensa incansable de los postulados confesionales –, único medio que consideraba podía servir para arreglar la estragada situación de España.
En estos mismos años, desde 1854 hasta 1865, se produjo también el cambio hacia una práctica religiosa cada vez más fervorosa. Sus primeros biógrafos escribieron que el Corazón de Jesús fue el primero que llamó a las puertas de su alma. Esto le llevó a convertirse en un seglar consecuente con la fe, que ahora gobierna su vida por entero.

De la confluencia de ambas conversiones surgió el gran Trelles, el apóstol infatigable de la Eucaristía y de la caridad, el perpetuo adorador, el amigo de los pobres y de los abandonados, el político cristiano. En el foro, en la palestra del parlamento, en las gradas del altar, en el escritorio de su despacho y en el hospital con los heridos de la guerra, apareció como un católico completo, siempre con una mirada amable, comprensiva y afectuosa. Por eso se hizo un carlista apasionado. Cuando el 16 de junio de 1875, como comisario regio, intervino en el canje de prisioneros de guerra, en Viana (Navarra), uno de los testigos presenciales lo describió así para el periódico La Época de Madrid, el diario favorito de Cánovas del Castillo, de los conservadores y de la aristocracia: “el señor Trelles llevaba una esplendente boina encarnada y eso que iba de levita negra, y por cierto que bordado en ella y sobre la parte del corazón un Corazón de Jesús”. Si una imagen vale más que mil palabras, ésta expresa por entero su personalidad política y espiritual. La carta que ahora se publica es un testimonio precioso y preciso de la manera mediante la cual cambió su vida, de esa llaga con la que el Corazón de Cristo hirió al de Trelles, y, como el árbol donde cae allí permanece, éste fue su asilo eterno.



Carta  de de Don Luis de Trelles  y Noguerol  a Don Pedro de de la la Hoz, director  La Esperanza de Madrid 

 Señor Director de LA ESPERANZA 
                                                                                                                23 de noviembre de 1865


Mi estimado amigo: Acaba de llegar a mis manos una hoja anónima en que se trascribe una circular electoral que di a luz, litografiada, en 1854. Entonces, aunque no irreligioso, era yo liberal y esperaba mucho de los unionistas. ¡Qué ilusión¡ Los hechos vinieron pronto a desengañarme, en términos, que en 1855 y 1856 defendí con esfuerzo en el jurado ó tribunal de imprenta a La España y a El León Español, hasta trece veces, haciendo por lo tanto oposición franca a la Unión de Vicálvaro. ¡ojalá hubiera sido aquel solo el error y la preocupación que padecí entonces¡ Mis ideas todas fueron modificándose con los desengaños en cabeza ajena, pues no he vuelto desde entonces a la escena pública, llegando a convencerme profundamente de que sólo en el terreno religioso se halla toda verdad. Firme en estos sentimientos, arraigados hondamente en mi alma, mi proceder público, y mis ideas en ciertas discusiones religiosas en el Ateneo de Madrid, me han conquistado la nota de lo que hoy se llama neo-católico. No lo acepto, en cuanto se quiere con este dictado, significar que hay una escuela política que explota, para su fin, la Religión, y menos todavía, en cuanto supone que hay una secta que en nuestro país modifica o pretende modificar las doctrinas del Evangelio. No creo que exista tal escuela ni tal secta: no puedo, por tanto, aceptarla ni pertenecer a ella. Pero si por neo-católico se entiende ser católico, como lo son el Santo Padre y los Reverendos Obispos; creer todo lo que cree la Santa Iglesia; aceptar como doctrina segura la Encíclica Quanta cura y el Syllabus; combatir resueltamente, fieramente, si se quiere, a los infaustos reconocedores del llamado Reino, que yo llamo robo, de Italia, y buscar en estas verdades todo criterio, así en política como en todo, yo me proclamo, yo me glorío de ser neo-católico. Mayormente cuando viene como apodo y adjetivo de desprecio, que siempre aprovecha al cristiano que no se avergüenza de serlo delante de los hombres.

Dicen los anónimos que hago oposición fiera a la Unión. ¿Quién la mandó a esa señora hacerse impía y sacrílega, oponiéndose a la libertad e independencia del Padre común de los fieles? Hago bien; yo no hago más porque más no puedo. Si tuviera los nueve mil votos que comprende el censo de la provincia de Lugo, esos nueve mil votos pondría en la urna contra aquella atrevida y versátil dama. Pero nada hay de esto. Un poco de iniciativa que tomé en la actitud de los católicos en esta provincia contra la desunión que nos manda, no merece ni puede llamarse oposición fiera. Pero si tal fuese, entienda el autor ó los autores anónimos que, así como no es maravilla que un hijo que está en el regazo de su madre se lance fieramente contra quien la ataque, mi actitud es de quien, habiendo nacido en el seno de la Iglesia Católica, la ve atacada alevemente, y sale a su defensa con brío y santa ira, porque mira en ella ofendida a su tierna y amorosa Madre, en cuya comunión desea vivir y morir.

Quédame, para concluir, dar a los anónimos un ejemplo de caridad no examinando ni historiando sus variaciones, que bien podrían dar lugar a una obra más extensa que la de Bossuet sobre las Variaciones del protestantismo.
La mía, en cuanto a las ideas políticas que derivan de la verdad religiosa, podrá tener el aire de una conversión, o a lo menos un principio de ella; mas espero en Dios que será la última, porque he hallado terreno firme y sólido, en el cual busco la solución de todo problema, seguro de hallarla, porque el tiempo es un accidente y un tránsito a la eternidad, y mal pueden encontrarse dificultades insolubles desde el punto de vista de la ciencia cristiana, que, como su Divino Fundador, es de ayer, de hoy y de los siglos venideros
Mi criterio es el criterio católico; mi filosofía la del Cristianismo. Si en el mar revuelto de la política me pierdo, he ahí cuál será mi estrella polar. .
Desde esta elevada cumbre miro a veces mi vida pasada, incluso la hoja insignificante que cita el anónimo; y aunque en mis escritos dados a la prensa no encuentro, a Dios gracias, errores conocidos ni tendencias que pueda confesar que son perniciosas, temo que hay en ellos alguna idea, alguna voz, alguna tendencia peligrosa, en sentir de los sabios y virtuosos, que ven en el fondo de las acciones humanas lo que el hombre suele no descubrir, cegado por el…

Poseído de las mismas ideas, retracto y retiro por precaución todo lo que en El Oriente, o en los impresos que fueron obra mía, pueda ser digno de censura o de la menor edificación, pues quiero ajustarlo todo a mis convicciones, y someterlo a la Iglesia. Doy gracias, antes de concluir, por no faltar a lo debido, a mis anónimos adversarios por la ocasión que me ofrecen de hacer esta manifestación, que puede servir de programa electoral, más bien pensado seguramente que el de 1854, época en que, lo reconozco, estaba lleno de ideas o impresiones del momento, sin punto fijo de partida, sin brújula ni rumbo cierto, como quien navega a la ventura. Sentadas estas doctrinas, llámenme como quieran, moderado recalcitrante, neo-católico, o lo que les parezca, pues hasta ahora no tiene razón de ser ningún capítulo de mis variaciones, porque nada he sido del presupuesto antes ni después de ser diputado y escritor. Anticipa a usted gratitud por la bondad de hacer lugar a esta comunicación su afectísimo amigo QUE BESA a USTED LA MANO. Luis de Trelles y Noguerol.


martes, 10 de septiembre de 2013

PREGÓ DE RAFAEL CASANOVA, 11 DE SETEMBRE DE 1714

Ara, se fa saber á tots generalment, de part dels tres Excms. Comuns, pres lo parer dels Senyors de la Junta de Gobern, personas asociadas, nobles, ciutadans, y oficials de guerra, que separadament estan impedint lo internarse los enemichs en la ciutat; atès que la deplorable infelicitat de esta ciutat, en que avuy resideix la llibertat de tot lo Principat y de tota España, està exposada al ultim extrèm de subjectarse à una entera esclavitud. Notifican amonestan y exhortan, representant pares de la patria que se afligeixen de la desgracia irreparable que amenassa lo favor è injust encono de las, present los dits senyors Excms. y personas associadas, á 11 de Setembre, a las 3 de la tarde, de 1714.”armas gali-spanas, feta séria reflexió del estat en que los enemichs del Rey N.S., de nostra llibertad y patria, estant apostats ocupant totas las bretxas, cortaduras, baluarts del Portal Nou, Sta Clara, Llevant y Sta. Eularia. 


Se fa saber, que si luego, inmediatament de ohit lo present pregó, tots los naturals, habitants y demés gents habils per las armas no se presentan en las plassas de Junqueras, Born y Plassa de Palacio, á fi de que unidament ab tots los Senyors que representan los Comuns, se poden retxassar los enemichs, fent lo ultim esfors, esperant que Deu misericordiós, millorará la sort. 

Se fa també saber, que essent la esclavitud certa y forsosa, en obligació de sos empleos, explican declaran y protestan als presents, y donan testimoni als veniders de que han executat las últimas exhortacions y esforsos, protestant de tots los mals, ruinas y desolacions que sobrevinguen a nostra comuna y afligida patria, y extermini de tots los honors y privilegis, quedant esclaus ab los demès enganyats espanyols y tots en esclavitud del domini francés. 

Pero com tot se confía, que tots com verdaders fills de la patria, amants de la llibertat, acudirán als llochs senyalats, a fi de derramar gloriosament sa sanch y vida, per son Rey, son honor, per la patria y per la llibertat de tota Espanya. 

Y finalment los diu y fan à saber, que si despres de una hora de publicat lo pregó, no compareixen gent suficient per executar la ideada empresa, es forsós precis y necessari fer llamada y demanar capitulació als enemichs, antes de venir la nit, per no exposar á la mes lamentable ruina de la Ciutat, per no exposarla á un saco general profanació dels Sants Temples, y sacrifici de noys, donas y personas religiosas. 

Y pera que à tots sia generalment notori, que ab veu alta, clara é intelligible sia publicat per tots los carrers de la present ciutat. 

Donat en la casa de la Excma. Ciutat, residint en lo portal de S. Antoni, present los dits senyors Excms. y personas associadas, á 11 de Setembre, a las 3 de la tarde, de 1714. 




Traducción del pregón al español:


Ahora, se hace saber a todos en general, de parte de los tres Excelentísimos Comunes, tomado el parecer de los Señores de la Junta de Gobierno, personas asociadas, nobles, ciudadanos y Oficiales de guerra, que cada uno por sus medios están impidiendo la penetración de los enemigos en la ciudad, teniendo en cuenta que la deplorable infelicidad de esta ciudad en la que hoy reside la libertad de todo el Principado y de toda España está expuesta al último extremo de quedar sujeta a una completa esclavitud, notifican, amonestan y exhortan, como padres de la patria que se afligen por la desgracia irreparable que nos amenaza a causa de la suerte e injusto encono de las tropas franco-españolas, que, una vez hecha una seria reflexión sobre el estado en el que los enemigos del Rey N.S., de nuestra libertad y patria están ya apostados ocupando todas las brechas, cortaduras y baluartes del Portal Nuevo, Santa Clara, Levante y Santa Eulalia: 


Se hace saber que, inmediatamente después de haber sido escuchado este pregón, todos los naturales, habitantes y demás gentes hábiles para el uso de las armas se presenten en las plazas de Junqueras, Borne y del Palacio a fin de que unidos con todos los Señores que representan a los Comunes, se puedan rechazar a los enemigos haciendo el último esfuerzo, esperando que Dios misericordioso mejorará nuestra suerte. 


Se hace saber también que, siendo la esclavitud cierta y forzosa, en obligación de sus empleos, explican, declaran y manifiestan a los presentes y dan testimonio a los futuros, que han realizado los últimos exhortos y esfuerzos [posibles], protestando por todos los males, ruinas y desolaciones que sobrevengan a nuestra común y afligida patria y por el exterminio de todos los honores y privilegios [recibidos] quedando esclavos con los demás engañados españoles, y todos en esclavitud del dominio francés. 


Pero hay que confiar en que todos, como verdaderos hijos de la patria amantes de la libertad, acudirán a los lugares señalados a fin de con honor, derramar gloriosamente su sangre por su Reysu honor, por la patria y por la libertad de toda España


Y finalmente dicen y hacen saber que, si tras una hora de haber sido publicado este pregón, no comparece suficiente gente para llevar a cabo el propósito concebido, es forzoso, preciso y necesario hacer un llamamiento al enemigo y pedir capitulación antes de que se haga de noche para no exponer a la más lamentable ruina a la ciudad, para no exponerla a un saqueo general, la profanación de los santos Templos y al sacrificio de niños, mujeres y religiosos. 


Y para que sea conocido por todos, que en voz alta, clara e inteligible sea divulgado por todas las calles de esta ciudad. 


Dado en la Casa de la Excelentísima Ciudad residente en el portal de San Antonio, estando presentes los citados Excelentísimos señores y personas asociadas, a 11 de septiembre, a las 3 de la tarde, de 1714. 

viernes, 26 de abril de 2013

HISTORIA Y RECUERDOS CARLISTAS


HISTORIA Y RECUERDOS CARLISTAS

La editorial Sancho el Fuerte Publicaciones pone a la venta dentro de su colección Historia y Recuerdos Carlistas el  volumen“D. CARLOS DE BORBÓN Y DE AUSTRIA-ESTE. SU VIDA, SU CARÁCTER Y SU MUERTE”.

Autor: Manuel Polo y Peyrolón

Año 1909 
Acompañado por los siguientes documentos:
“Acta de la proclamación y jura de S. M. el Rey D. Carlos VII”
“Manifiesto de S. M. el Rey [Carlos VII]”
“Mi testamento político a los carlistas”
Ficha técnica: 1 volumen en edición facsímil. Más de 250 páginas de 21 x 15 cm. 3 documentos. Todo ello en un estuche de terciopelo con estampaciones en oro.

miércoles, 6 de febrero de 2013

DOCUMENTO HISTÓRICO DE LA I GUERRA CARLISTA ROBADO


Hace unos días fue robado de la  furgoneta de reparto un documento histórico que se enviaba a un cliente. 
Se trata de un "Proyecto de pacificación española", fechado en  16.03.1839, escrito en francés, y que trataba de una serie de propuestas de entendimiento entre carlistas y liberales previo al conocido "Abrazo de Vergara". 
Nombres como Maroto, Marqués de Leganés, Princesa de Beira, entre otros, aparecían en el documento. Consta de una sola hoja manuscrita a tinta  por ambas caras y no va firmado.

Si algún lector puede tener referencias sobre su paradero puede contactar con: 

MIGUEL MIRANDA, librero

Lope de Vega, 19
28014 MADRID (España)
Tfno. 914 294 576

lunes, 4 de febrero de 2013

SEPARATISTES NO

Tomado del blog Reflexión Crítica

por Julio Gómez Bahillo


En el artículo Separatistes, NO firmado como C.V. (Carlí Vallenc) y publicado el 15 de febrero de 1919 en Joventut núm. 6, Tomàs Caylà Grau se muestra contrario al separatismo, ni tan siquiera proclive a veleidades de este tipo. Pensaba que las fuerzas políticas separatistas intentan aplicar en su ámbito los mismos errores que el centralismo liberal aplicaba en toda España, entronizando un centralismo a menor escala. Un centralismo que se contrapone al foralismo carlista que conduce, por arriba, a la unidad de la Patria y, por debajo, a la afirmación de las personalidades sociales inferiores: comarca, municipio, distrito, barrio… Los fueros como conjunto de leyes y costumbres que regulan los derechos y las libertades, los deberes y las finalidades de la persona, de la familia y de los cuerpos intermedios de la sociedad. Son barreras ante los abusos del poder y cauce por donde discurrir las libertades de los españoles.


Tomàs Caylà i Grau, Vallenc Ilustre, que fue concejal del Ayuntamiento de Valls y Jefe Regional del Carlismo Catalán


Caylà, ejerció la abogacía en Valls y fue el impulsor de las publicaciones Joventut y La Crònica de Valls. Su producción periodística fue intensa y extensa desde 1919 hasta 1936, en que moriría asesinado. Reproducimos íntegro el mencionado artículo que, a pesar de los años pasados, vuelve a tener plena actualidad.


He aquí el texto en catalán:
    “En els actuals i difícils moments polítics en que es troba Espanya, amb el gran nombre de problemes que la post-guerra va plantejant i sobre tot amb el greu conflicte català, ens cal a tots els espanyols i especialment als catalans conservar la serenitat, per no portar les discussions i els idealismes per terrenys escabrosos amb equivocades actuacions i amb perilloses estridències.
    Es per això que nosaltres, pertanyents a un partit polític en qual programa hi va compresa l’obtenció d’una autonomia política plena per nostra catalana terra i quals treballs a son favor no poden negar-se, perquè per tan nobles ideals ha donat la sang de sos partidaris en els camps de batalla, hem de fer notar la improcedència de certes afirmacions separatistes que en un entrefilet de son últim número fa el setmanari nacionalista de nostra ciutat.
   No és pas el partidisme, sinó nostre gran amor a Catalunya, el que ens mou a fer tals afirmacions, perquè ens dol en l’ànima el veure que la gran i noble causa de Catalunya, què és la d’Espanya, és convertida en una culpable campanya separatista que de tenir realitat sols serviria per a entregar a nostra tan volguda terra en mans de l’Estat més centralista d’Europa.
    Cal que els que tal campanya emprenguin es capacitin de la greu responsabilitat que contreuen, doncs a més de contribuir al desviament de les masses catalanistes, omplen de recel i , allunyen de son costat als mateixos catalans, a la vegada que fan odiosa la causa de Catalunya als habitants de les demés regions espanyoles.
    Nosaltres creiem que l’entrefilet de Pàtria no obeeix al modo de pensar del confrare, i que ha estat escrit en uns moments de patriòtica exaltació, que de tots modos és sempre culpable, quan, com en el cas present, pot causar greus perjudicis a la causa que es defensa, i ho creiem encara més després de les terminants afirmacions del senyor Cambó declarant separats espiritualment del partit nacionalista als que donguesin cabuda a sentiments separatistes, doncs no volem creure que dit partit fes unes afirmacions i una campanya contraposada a Catalunya.
    Si així no fos, si la campanya iniciada per Pàtria continua, nosaltres considerarem al mentat setmanari com a enemic de Catalunya, i no podrem col.laborar amb sos elements per la causa de nostra pàtria perquè hi ha punts, i un dels tals és el del separatisme, en que no és possible la transacció.
    Enfront del “Visca Catalunya independent” símbol del separatisme, hi posarem sempre el de “Visca Catalunya espanyola”, disposats a defensar-lo en lo que necessari sigui en tots els terrenys, perquè no volem que els centralistes adquireixin el més mínim dret per a intervenir en sa defença dintre casa nostra”.
Caylà defendía que el foralismo carlista se contraponía al despotismo liberal de los nacionalismos, cuyas doctrinas autoritarias eran parecidas a las soviéticas y a las prácticas claramente fascistas. Por ello, reafirma la defensa de la autonomía sin perjuicio de la unidad española, de acuerdo con los principios tradicionales de una España regida por una monarquía federativa integradora de todos sus pueblos, a quienes unen intereses de orden histórico, económico, cultural, etc., para configurar un estado federal.

martes, 4 de diciembre de 2012

EL MANIFIESTO DE GUADALAJARA

Calendario de 2013 editado por la CTC al cumplirse el 180 aniversario del Carlismo y el 130 del Manifiesto de Guadalajara.



A los habitantes de la Comandancia General de Guadalajara.




Arrancadas y destruidas por los secuaces del supersticioso e impío liberalismo todas las libertades que nos daban nuestros venerados fueros; pisoteadas y escarnecidas nuestras gloriosas tradiciones, y despojada nuestra patria de las ricas posiciones que el genio de Colón les mostrara, y cien gigantes caudillos conquistaron con sus gloriosas espadas allende los mares; reducida España a la impotencia, siendo objeto de la burla de otros pueblos que siempre bajaron la frente ante su glorioso pabellón; entregada esta orgullosa matrona, atada de pies y de manos a sus enemigos de siempre por una gavilla de cínicos e infames especuladores que, mercaderes impúdicos, han puesto sus hijos y sus riquezas en poder del mejor postor para conseguir una cantidad suficiente a satisfacer los apetitos de su loco orgullo, y siendo tan terribles los males que nos amenazan, hora es ya de que todos los que sientan latir en su pecho un corazón honrado y se crean capaces del rubor de la vergüenza abandonen sus casas, y armados como les sea posible acudan al punto de la cita para que, unidos todos, podamos dejar libre de tiranos y exento de leyes y costumbres extranjeras a esta patria querida, tan explotada y envilecida por esos traficantes sin conciencia y sin honra.
Su empresa no tiene las dificultades que esos enemigos de España pregonan en su ciega ignorancia y negro rencor a la patria. ¿No somos hijos de aquellos que a principios del siglo dejaron sus hogares para salvar su independencia, de aquellos que se armaron de estevas y garrotes contra trescientos mil soldados franceses, a los que humillaron y vencieron? Y si nuestros padres todo lo abandonaron por «su Dios, por su patria y por su rey, cuando sintieron el llamamiento patriótico del alcalde de Móstoles, ¿seríamos nosotros dignos de llamarnos sus hijos si no acudiéramos presurosos a nuestro puesto, llenos nuestros corazones de la fe santa con que pelearon nuestros antepasados, desde Iñigo, Arista, Sancho, Ramírez, hasta los que defendieron por siete años consecutivos la gloriosa bandera de la religión y de la legitimidad, hoy que nuestro legítimo y egregio monarca nos llama y España nos grita: “Salid de vuestros hogares y limpiad mi suelo de esa turba de traidores que os aniquilan y entristecen, a la vez que os roban el pan de vuestros hijos”? ¡No!




Impúdicos tiranuelos de lugar, polizontes vendidos a esta quisicosa que llaman monarquía constitucional o democrática, o republicana... de pega, señores salidos de la ley de desamortización, antes que, como los sapos, se hinchan en la inmunda laguna de la expropiación de los bienes de los pueblos y de la Iglesia, os aconsejan que no cumpláis con vuestro deber, pero si reparáis en sus títulos y antecedentes; si miráis de dónde salieron y a dónde van; si examináis sus “honrados tráficos”, tendréis bastante para persuadiros que esos “hallados” y decentes señores son el primer eslabón de la cadena de nuestra ignominia, la primera página del libro de nuestra vergüenza.




Miradlos protegiendo a los truhanes que fían el pan de. sus hijos a un “entrés” o un “elijan”, o quizás a la confianza del banquero de “monte”; miradlos cómo los apadrinan para que atropellen a los hombres honrados, trabuco en mano, y al consabido grito de viva la libertad y la república.




Esos son los mismos que os prestan el dinero al treinta por ciento, abusando de vuestra necesidad; esos son los mismos que en las elecciones han hecho miles de infamias fusil en ristre; esos son los mismos que, poniéndose siempre a disposición de conservadores y radicales, de moderados o unionistas, os insultaron siempre, os lamieron los pies para que les ayudarais a servir a sus amos, lo cual os valió el quedaros sin montes, sin dehesas, sin hornos y hasta sin fraguas. Hiciéronse ricos comprando con cuatro cuartos y mil picardías todos los predios que constituían vuestra riqueza común, y lo hicieron gritando unas veces orden y otras anarquía, y así crecieron y medraron... que así crecen y medran los que reniegan de su Dios, pisotean su conciencia y escupen al rostro de su patria.




¡Viva la libertad!, gritan los verdaderos hijos de España. ¡Abajo la república, última manifestación del extranjero yugo! ¡Fuera, fuera esos miserables caciques que en la ciudad o en la villa, en el pueblo o en la aldea, visten el hipócrita antifaz de buenos, cuando son perversos servidores de los enemigos de España!




El día de la liquidación está cerca, y esos truhanes tiemblan que se acerque el momento, porque se quitará el polvo de sus innumerables infamias y expiarán su delito.

Ese día será España para los españoles honrados, sus presidios para los criminales, y habrá decencia, honra, libertad, justicia y progreso; pero será moneda de ley, no salida del cuño donde hasta el lenguaje se ha falsificado.




Sólo los malos tiemblan ante el triunfo del partido español. ¿Sabéis por qué? Ellos saben que sólo el partido carlista es el llamado para hacer justicia, el único que puede hacerla, el único que la hará...




Si el partido carlista no tuviera pruebas de lo que es, bastábale para ser querido de los hombres de bien el solo hecho de ser odiado de los tunantes.
El triunfo es seguro: el más enemigo nuestro lo prevé por lo menos, y si no lo confiesa es porque le aterra y le aterra porque sabe perfectamente que tanta inmundicia y tanto cieno serán barridos radicalmente en su día.




¡A las armas, pues, valientes hijos de esta noble patria! Salgamos de este sopor que nos deshonra, corramos a arrancar los fusiles a esos serviles esclavos defensores de la deshonra de la patria, y con ellos recobraremos nuestra independencia, nuestros fueros y libertades, la libertad de nuestra sacrosanta religi6n y el engrandecimiento y prosperidad de nuestra riqueza.




¡Basta de palabras! ¡A los hechos!




¡Viva la libertad cristiana, la única verdadera! ¡Viva la religión católica, apostólica, romana! 


¡Viva Carlos VII! ¡Vivan los fueros de Aragón y las franquicias de Castilla! ¡Abajo todo sistema extranjero!



Campo del honor, 20 de febrero de 1873. El segundo comandante general teniente coronel, Andrés Madrazo. 

sábado, 2 de junio de 2012

A LOS 80 AÑOS DEL DECRETO DE ENTRONIZACIÓN DEL SAGRADO CORAZÓN EN EL ESCUDO NACIONAL


DECRETO SOBRE EL ESCUDO NACIONAL


“De todos es conocido que durante mi mando en Cataluña, en 1873, hice entronizar el Sagrado Corazón de Jesús en la bandera de mis zuavos, colocando este divino emblema sobre las armas del Santo Padre y las de España, y que consagré el Ejército a mí confiado a este divino Corazón.

                Fiel a la devoción de toda la vida y en justo anhelo de que sea hermosa realidad su reinado de paz y de amor sobre nuestra querida Patria, sus instituciones y sus leyes.

                Yo, de mi libre voluntad, en este día en que la Iglesia celebra la fiesta del Deífico Corazón, prometo solemnemente que, si la Divina Providencia dispone que sea yo llamado a regir los destinos de España, será entronizado el Sagrado Corazón de Jesús en el escudo nacional, siendo colocado sobre las flores de lis de la Casa de Anjou y entre los cuarteles de Castilla y de León, bajo la Corona Real.

                Seguro de interpretar los sentimientos religiosos del pueblo español, hago esta declaración, que firmo hoy en mi destierro, a 3 de junio de 1932.- ALFONSO CARLOS.
                A la Junta Suprema Nacional de la Comunión Tradicionalista.”

martes, 1 de mayo de 2012

80 ANIVERSARIO DEL ESTABLECIMIENTO DE LA FIESTA DE LA SANTA CRUZ


                         Profunda herida han abierto en nuestros sentimientos religiosos las disposiciones sectarias de los que, al frente hoy de los destinos de la Patria, no descansan hasta verla feudataria de masónicas instituciones. La Cruz, emblema sacrosanto de nuestra redención, ha sido desterrada de las escuelas, impedida la adoración que recibía al ser enarbolada en los actos públicos del culto y postergada en nuestros cementerios, donde era testimonio vivo de nuestra fe, a cuya sombre bendita reposan nuestros mayores y esperamos descansar bajo sus amorosos brazos.

                Ante tamaño ultraje, hagamos de nuestros pechos altar vivo de amor al Divino Crucificado, ofrendamos nuestras vidas en defensa del árbol sacrosanto de nuestra fe y al rugir satánico de sus enemigos opongamos con toda la energía de nuestra raza el himno litúrgico que la Iglesia canta en su honor:  “Ecce lignum Crucis; venite adoremus “.
                Seguro de interpretar el sentir del pueblo creyente y fiel, y hasta donde mi voz ha de ser oída, vengo en decretar:

                1º. Establezco para la Comunión Tradicionalista la celebración de la fiesta del Triunfo de la Santa Cruz, que tendrá lugar, desde el presente año, el día 3 de mayo, fecha en que la celebra la Santa Iglesia Católica.
Celebración de la Santa Cruz en el Círculo San Miguel de Llíria (Valencia)

                2º. En todos los Círculos y por todos los que los integran, esto es, socios de todas clases, juventudes, requetés, margaritas, etc, se celebrará una velada en que será ensalzada la Santa Cruz.

                3º. Todos los periódicos de nuestra Comunión – diarios, semanarios y revistas – publicarán con el mayor realce posible, el citado día, artículos ensalzando el glorioso símbolo de nuestra fe; los que lo puedan, en hojas extraordinarias.

                4º. El presente decreto será transmitido a todos los Jefes regionales y, donde no los haya, a los provinciales, encargándoles que a u vez lo hagan, con la mayor rapidez posible, a todas las entidades que de ellos dependan, así como a los señores directores de los periódicos que se editen en sus respectivas demarcaciones.

                Dado en París el 6 de abril de 1932.- ALFONSO CARLOS
                A la Junta Suprema Nacional de Madrid.

miércoles, 18 de abril de 2012

COMO SE DIJO AYER...

Dado lo que la actualidad nos ofrece no nos resistimos a recuperar este documento-reflexión que hace tres años publicamos en este humilde blog, con el título "Si el país está pobre..." 


Más allá de declaraciones tan profundas como "Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir", es hora de que los que ostentan determinados cargos y magistraturas empiecen a plantearse qué hacer y cómo actuar, tanto en lo público como en lo privado, en estos duros momentos para esta España que parece caminar sin rumbo cierto.

martes, 6 de julio de 2010

APOSTILLAS A UN ANTEPROYECTO DE ESTATUTO VALENCIANO, JULIO DE 1931


Este artículo firmado por Juan Soler García fue publicado en el nº 444 del semanario valenciano "El Tradicionalista" con fecha del 16 de julio de 1931.
Pinchar sobre la imagen para ampliarlo y poder leerlo.
Sin duda un documento interesante, que nos muestra cómo los problemas y debates de ayer siguen muy presentes en la actualidad.

lunes, 12 de abril de 2010

LA TOMA DE VINAROZ Y AMPOSTA EN EL DIARIO DE PASCUAL CUCALA

El brigadier D. Pascual Cucala Mir, el Rull de la Mira, natural de Alcalá de Xivert, fue el principal líder carlista del Maestrazgo durante la Tercera Guerra Carlista. Junto al coronel Tomás Segarra y al brigadier Francisco Vallés Roselló protagonizará los principales episodios bélicos en las tierras del norte valenciano y del sur de Cataluña.


En su diario va exponiendo el día a día de aquella guerra y poniendo de manifiesto sus desavenencias con otros mandos carlistas, especialmente Vallés, como puede constatarse en el siguiente extracto de su diario. En él se destacan dos de los principales victorias carlistas: la toma de la población liberal por excelencia del Maestrazgo, Vinaroz, cuna de Wenceslao Ayguals de Izco principal artífice de la leyenda negra contra Cabrera y carlismo en general, y de la principal población, junto a Tortosa, del sur de Cataluña, Amposta.

Este diario se ha conservado en manos de su familia, residente todavía en Alcalá de Xivert, y actualmente está cedido al Aula de Cultura Militar de Castellón "Bermúdez de Castro". Puede consultarse libremente en su web, en la sección Centro Documentación.


Decir que de estos tres líderes, Cucala fue el único que murió en el exilio sin acogerse al indulto del gobierno de la Restauración. Sus restos siguen reposando en una tumba olvidada en el cementerio de Colliure-Port Vendres, en el sur de Francia, curiosamente junto a los de otros españoles exiliados en diferentes circusntancias. ¿Será posible algún día su regreso a la tierra de sus amores?



TOMA DE VINAROZ, 21 DE FEBRERO DE 1874
Toma de Sr. Vallés y Sr. Segarra de Vinaroz. Vinaroz es un pueblo, importante puerto de mar y muy fortificado con su Artillería. Cucala estaba a una hora de Vinaroz al pueblo de Benicarló y notando de que en la guerra pasada jamás pudieron tomarlo los carlistas, pues algunos habitantes estaban armados y dispuestos a defenderse, pero un sargento del pueblo de Chert llamado Nicolás y otro oficial de Artillería estos dos estaban de acuerdo con los carlistas y los cañones los tenía parados con polvora sola el Artillero y Vinaroz estaba vendido en cinco mil duros y les prometió de dejarles la puerta de Cálig abierta y entretanto el sargento Nicolás estaba convidando a la guardia saltaron las murallas los carlistas y enronces el centinela tiró un tiro a los carlistas y entonces por los demás guardias se pusieron en pie y se principió el fuego y los carlistas se volvieron fuera de Vinaroz detrás de las murallas y entonces Segarra les dijo a los carlistas a dentro hijos míos que Don Pascual Cucala ya está dentro por la puerta del mar y entonces los voluntarios recobraron ánimo y saltan otra vez la muralla y no encuentran ya resistencia. Y se marchan en dirección al fuerte y les tiran unos cañonazos y los carlistas como ya sabían de que los cañones estaban con pólvora sola y no les podían hacer ningún daño y entraron por las calles y el coronel que mandaba la guarnición que se componía de cuatro compañías llamado Navarro y el nombre del batallón el llamado de Mérida y Castrejana y algunas fuerzas de carabineros y algunos nacionales con que fue sorprendida y al verse dentro de la población a los carlistas se defendió bizarramente cuatro horas, pero al fin tuvo que rendirse, quedando prisionero el coronel Navarro y el Brigadier Arín que estaba en la población de paso y otros jefes y oficiales, apoderándose los carlistas de tres cañones de hierro, dos de bronce de a 16 y dos obuses y más de 800 fusiles y una porción de escopetas y algunos pertrechos de guerra. Día 20 de febrero 1874.




TOMA DE AMPOSTA, 21 DE FEBRERO DE 1874
Día 21. Don Pascual Cucala pasó a atacarle al pueblo de Amposta, situado en el desembocadero del Ebro y el segundo día del fuego le mandé dos ordenanzas al Sr. Vallés para que le dejase dos cañones con un oficio y Vallés se negó al pedido; y entonces yo fui prosiguiendo el fuego y al tercero día los republicanos de que los carlistas preparaban el asalto por las murallas se desanimaron y abandonaron la población y al pasar el río en la barca querían ponerse muchos dentro y no cabían y cayeron dentro del río; y entré yo en la población y encuentro dos cañones y algunos fusiles y les cogí algunos prisioneros a causa de que no les di tiempo para pasar el Ebro; pues el señor Vallés ya había intentado de ver si podía entrar en esta y no pudo conseguirlo y yo después de haber tomado la población y todos los pertrechos de guerra recibí un parte del general Palacios de que me retirara porque a la población de Amposta no le podía entrar al asalto porque se causarían muchas pérdidas y esto ¿dodo? eran intendencias del Sr. Roca, partidario del Sr. Vallés y este es el único oficio de que ha mandado en toda la guerra el general Don Manuel Salvador Palacios y ni tampoco ha mandado ninguna operación militar; las bajas del enemigo fueron veintitrés y algunos prisioneros y yo no tuve ninguna, más que cuatro contusos.


De izquierda a derecha los principales protagonistas de este relato: Francisco Valles, Pascual Cucala y Tomás Segarra.

domingo, 6 de diciembre de 2009

LA GUERRA DE LOS CRUCIFIJOS 1932

En 1932 la leyes sectarias de la II República obligaron a la retirada de los crucifijos de las escuelas de España. ¿Nos suena de algo esto? Afortunadamente fueron muchos los que presentaron batalla frente a estas arbitrariedades que trataban de arrancar la fe y las tradiciones a la sociedad.
Algunos ejemplos de esa valiente resistencia fueron recogidos por Dª Dolores Baleztena en Memorias de una Margarita, y que gracias a su sobrino Javier Baleztena han podido llegar hasta nosotros.
Los textos que a continuación podemos leer son todo un testimonio de heroísmo y de "piadosa rebeldía" de un pueblo contra la tiranía de los poderosos. ¿Sabremos estar a la altura?
La guerra de los Crucifijos en la 2ª República en Navarra.
por Dolores Baleztena

En los pueblos, cuando los agentes de la autoridad se presentaban para quitar el Crucifijo de las escuelas, se amotinaban ante las puertas dando vivas a Cristo Rey, y así que volvían las espaldas, volvían aquellos a colocarlos con gran honor. Pero, desgraciadamente, con todo sigilo y con especial custodia, por orden superior, eran nuevamente retirados.

Los protagonistas de estos actos de piadosa rebeldía eran muchas veces traídos a la cárcel, Las de la Asociación de Pamplona iban retadoras a visitarlas en su cautiverio, donde se encontraban por demás de felices y satisfechas, viviendo unos días de vibrante entusiasmo y ferviente religiosidad.

Merece especial mención el episodio del que fueron protagonistas unas barranquesas. Ocho mujeres, dando vivas a Cristo Rey, interrumpieron un mitin socialista. Naturalmente, fueron detenidas y traídas a la cárcel de Pamplona. Entre ellas se hallaba una pronta a ser madre. El Gobernador, al verla, la quiso poner en libertad, contentándose con imponerle una multa de cinco duros, pero la intrépida mujer contestó:

- Eso sería vender a Cristo por unas pesetas. Lo que ha de venir, nacerá en la cárcel y honra será para él. Y si me pasa algo, usted será responsable.

Pero el Gobernador no quiso cargar con aquella responsabilidad, ante el temor del empleo que harían de ese arma las intrépidas amazonas, y en auto, en el momento crítico, la envió a su casa.

¡Qué fue el bautizo de aquella criatura venida al mundo así que la madre llegó a su casa!. En nombre de la Cruz perseguida y postergada la bautizamos con el nombre de María Cruz. El pueblo presentaba alegre aspecto: hombres y mujeres camino de la iglesia abrían la marcha a los sones de una acordeón. A la vuelta del bautizo, llevando ya a la nueva cristiana, prorrumpieron en vivas e improvisaron coplas expresivas al estilo de ésta:

Por decir un ¡Viva Cristo!
me metisteis en prisión.
Más vale preso con honra
que libre con deshonor.

Los socialistas del pueblo, con aquel jolgorio, tragaban quina y para desahogarse colgaron los balcones de su centro poniendo ellos la bandera de la república. En la prensa, al hacer la reseña de este bautizo, les dimos las gracias por la galantería con que se habían sumado al acto, engalanando los balcones al paso del nuevo cristiano. Esto les indignó terriblemente.

Entre los episodios relacionados con la retirada de los Crucifijos, tan numerosos que no es fácil relatarlos todos, anotaré estos dos como demostración del clima de audacia, fervor y rebeldía que por entonces se respiraba.


En Leiza


En Leiza, como en todas partes, fueron suprimidos, pero la Cruz volvió a la escuela de una manera, al parecer, misteriosa. Por la noche, al salir de la escuela nocturna, un mozo, muy amigo de dos chicos, dejaría abierta la ventana de la escalera a la cual, con cierta facilidad, se podía ascender, y una vez dentro de la escuela, retirarían el cuadro de la república, pintando en su lugar en la pared una gran Cruz negra.

Por ser dos días de fiesta seguidos, como antes he dicho, el maestro no tuvo por qué ir a la escuela y por lo tanto, nada supo sobre aquel asunto. Al entrar en ella, a una con los chicos, se vieron todos sorprendidos por aquella aparición. Las fantasías infantiles volaron muy por alto, y se decían:

- Aquella no estaba bien aquí, le quitaba el sitio al Cristo.

Y mientras los alumnos gozaban ante la bendita aparición, el maestro se debatía en dudas torturantes. A él, como buen cristiano, le encantaba lo sucedido, pero como maestro, le ponía en grave aprieto. Si lo silenciaba, peligraba su puesto, si lo denunciaba, sufría su conciencia. Lo comunicó por fin a la Guardia Civil y ésta dio parte a Pamplona.

Vino una comisión investigadora, pero tras largos interrogatorios, nada pudieron sacar ni probar.

Sobre la Cruz cayó una capa de cal, pero durante mucho tiempo resaltó sobre ella la forma de la Cruz. Toda la prensa de España dio cuenta de este episodio, y en un periódico de Madrid se dio así la noticia: “En el pueblo de Leiza (Navarra) aparece misteriosamente una gran Cruz en la pared de la escuela”.

En Pueyo


El otro episodio fue llevado a cabo por el veterano carlista de Pueyo, Francisco Echeverría, que más tarde llegó a adquirir gran popularidad.

En su pueblo, como en todos, se recibió la orden de quitar el Crucifijo de la escuela. Acordaron retirarlo con todo honor y para ello, el vecindario en masa, con las autoridades a la cabeza, llegaron a la escuela. El señor párroco, reverentemente, tomó la Cruz para llevarla procesionalmente a la Parroquia. Cuando el cortejo se encontraba cerca del templo, de una callejuela tortuosa, apareció un anciano vestido con su uniforme da la caballería carlista, desenvainando su grande y roñoso sable exclamó terrible:

¡Atrás!. Mientras viva un soldado de Carlos VII, el Cristo no saldrá de la escuela. Nadie pasa de aquí.

Ante aquella inesperada aparición, el cortejo quedó inmóvil, en suspenso. El señor párroco, bondadosamente, quiso razonarle, pero él contestó fiero, retador:

- ¡Que he dicho que no, y tú caerás el primero si te opones!. ¡El Cristo a su casa!.

El episodio podrá parecer una bella leyenda, pero fue una magnífica realidad.


¿Primera Javierada o pre-javierada?

Llegaron los días de la Novena de la Gracia en honor a San Francisco Javier. El histórico castillo, cuna del gran apóstol navarro, estaba cerrado por orden del Gobierno, y dispersados los jesuitas encargados de su custodia, se presentaba una ocasión magnífica para organizar una protesta, y como era de esperar, no se desperdició la coyuntura.

El éxito estaba descontado, pues en aquella época, a nada que se soplara sobre las brasas de la indignación, se levantaba la llama de la protesta. Cantidad de autos y autobuses recorrieron el camino de Pamplona y de los pueblos que se dirigían a Javier. Llegaron a reunirse ocho mil personas.

La iglesia estaba abierta, no así la capilla del Santo Cristo milagroso. Ante aquella puerta, sectariamente cerrada, se postraban los fieles y los sellos de papel puestos por orden gubernativa habían de ser frágil barrera para contener los arrestos, que por aquel entonces caldeaban los corazones navarros. A la vuelta el autobús del Colegio de las Ursulinas, fue tiroteado.

Todo esto acaecía en el invierno de 1932, y más de una amenaza llegó y también, advertencias como éstas:

- Estáis jugando con fuego y bien caro os costará.

Crucifijos en el pecho

Tenían razón: nos costó muy caro, y no fue el fuego de juguete. Mas todo esto, lejos de amedrentarnos, nos prestaba mayores arrestos. Y en uno de ellos, en la primera plana de “El Pensamiento Navarro”, con negrita y en recuadro, lanzamos esta nota:

-“Margarita. Al mandar a tu hijo a la escuela, si en ella falta el Crucifijo, coloca sobre su pecho el signo de la Redención”.

Ni qué decir tiene, que la idea fue acogida con entusiasmo retador y al día siguiente todos los niños ostentaban orgullosos pequeños crucifijos, así como también las mujeres.

El Mismo día por la tarde el gobernador, el temible Andrés, cuya participación en los sucesos de Zaragoza fue, algo más tarde, turbia y sangrienta, censuró la aparición de la nota en la prensa en adelante.