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martes, 1 de septiembre de 2015

CATALUÑA. LA HISTORIA


Finalmente, se ha podido completar el proyecto de preparar un Cómic sobre la historia de Cataluña, no manipulado por el nacionalismo. En los tiempos que corren, ¡éste sí que es un acontecimiento histórico. Un enorme esfuerzo que repercutirá benéficamente sobre la sociedad catalana y el resto de España.
La presentación será el martes día 8 de septiembre, a las 19,30 horas, en el Hotel Atenea de Barcelona (c/Joan Güell, 207-211)

sábado, 25 de abril de 2015

LOS FUEROS...AUNQUE NO LE GUSTEN A ALBERT RIVERA

LOS FUEROS DE NAVARRA aunque disgusten al sr. Albert Rivera de "Ciudadanos"



En estas elecciones los partidos políticos de la partitocracia preparan sus argumentos.
Más que argumentos, preparan sus filias y fobias, porque escaso argumento es apelan continuamente a los sentimientos.

¡Cambio, cambio!
Cambio como en 1975 al morir don Francisco Franco. Cambio con el PSOE cuando don Adolfo Suárez González fue defenestrado. Cambio cuando llegó don José María Aznar. Cambio al llegar, de una forma por cierto que rarísima -recordemos los atentados,  más potentes que el del almirante Carrero Blanco-, el cinismo de Mr. ZP. Cambio para echar a Rajoy... (que me parece muy bien que se vaya pero habrá que esperar a las elecciones generales, ¿no?).

Ahora todos quieren que cambie todo pero para ser "más de lo mismo" y hasta -mucho me lo temo- para que ganen el PP y PSOE. Señores, ¿es que no se enteran que hay una gobernanza mundial?

Ocurre que esta España no ha encontrado su quicio desde que se olvidó de sí misma y cayó en pesonalismos y ahora en la partitocracia. 

El novel partido Ciudadanos de Albert Rivera, centralista y uniformador, que ignora la configuración de España, ofrece un igualitarismo muy jacobino pero ajeno a la realidad de las cosas. Ahora quiere suprimir el concierto económico de las tres antiguas Provincias Vascongadas y de la Comunidad Foral de Navarra. Como es antiguo... pues ¡fuera!.

Como si lo llamado antiguo no fuese más que el paso del tiempo con unos compromisos estables, o bien lo bueno que se perpetúa en el tiempo. Cuando el sr. Rivera entre y luego se vaya, ¿habrá que tirar todo lo que haga por la borda?

"Diario de Navarra", 21-IV-2015


El sr. Rivera desconoce la realidad de España, de las Españas, una gozosa unidad en la diversidad para los carlistas. Desconoce los compromisos transversales al tiempo. Cuestiona el régimen económico de Navarra, que tiene derechos propios preconstitucionales o paraconstitucionales. Cuestiona la peculiaridad de Navarra aunque Rivera se diga constitucionalista y dicha peculiaridad esté en la Constitución liberal-socialista. Cuestiona que Navarra sea solidaria con el resto de España. 

Que aquí en Navarra seamos trabajadorcicos, que nos hagamos las cosas que necesitamos y lo hagamos con esmero, que vayamos algo serios y austeros por la vida, que hayamos acogido a inmigrantes de todas las regiones de España en el enorme desarrollismo económico del franquismo de 1960-1975 y últimamente inmigrantes extranjeros en 2000-2010... y que ofrezcamos una vida de calidad sobreviviendo mejor que otros de la crisis globalizadora... por lo visto le fastidia. Y que, con sus más y sus menos, la Hacienda Foral de Navarra sea ejemplar para muchas autonomías, también le molesta. ¿También le molesta que Navarra esté mejor económica y socialmente que la CAV. O simplemente lo ignora pudiéndose no obstante darse fácilmente por enterado. 

En Navarra no nos va el centralismo uniformador, foráneo, ya falsamente "españolista" o bien separatista como el de Geroa Bai, Bildu etc. Ni nos va el anclaje marxista -centralista también- de un Podemos del tal Iglesias que, por otra parte, es una simple colonia de un Bildu que siempre luchó con todas las armas posibles contra España y Navarra, la tranquilidad social y la verdadera paz (y no la paz del cementerio, de los  terroristas), en suma, contra la misma sociedad que dice ansiar redimir. Sí, redimir para meterla en un Euzkadi separatista y rojo.  

Ante la falsa representación política de un día, seamos VECINOS todo el año.
Ante el federalismo del sr. Rivera, FORALIDAD, que es unidad en la variedad y no el separatismo fruto de la "federación" racionalista y ahistórica, artificial, de un país unido. 
Ante el cheque en blanco a la partitocracia, tenemos DERECHOS propios.
Ante el centralismo y uniformismo, SUBSIDIARIEDAD y BURUJABETZA. 
Ante el individualismo ajeno a nuestros pueblos, AUZOLAN. 

José Fermín Garralda Arizcun
Pte. de la CTC de Navarra
25-IV-2015

domingo, 15 de febrero de 2015

NOTIFICACIÓN DE LA HERMANDAD DE CABALLEROS VOLUNTARIOS DE LA CRUZ AL PARLAMENTO DE LA C.F.DE NAVARRA

Al Parlamento de la Comunidad Foral de Navarra

NOTIFICACIÓN DE LA HERMANDAD DE CABALLEROS
VOLUNTARIOS DE LA CRUZ
La Comisión de Presidencia, Justicia e Interior del Parlamento de Navarra ha aprobado, con los votos de los partidos nacionalistas y socialistas, una moción por la que se insta al Gobierno de Navarra a que "impida cualquier tipo de celebración, religiosa o de otra índole, que guarde relación con actos
propios del levantamiento golpista de 1936 en la cripta" del "Monumento de Navarra a sus Muertos en la Cruzada" que está en Pamplona.

Ante este hecho deseamos aportar nuestro punto de vista:

1º. La Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz es una institución canónica reconocida por la Iglesia Católica y sus reglas o estatutos fueron actualizados en el año 2006. Esta Hermandad tiene su sede en la cripta de dicho monumento.

2º. La Hermandad no es una institución política, y no desarrolla actividad alguna que pueda calificarse como política o partidista. Sus convocatorias son abiertas y se reducen a la celebración de la Santa Misa y actos de piedad, abiertos a todos los católicos navarros que deseen asistir a ellos,
como via-crucis, responsos y peregrinaciones como es el caso de la Javierada, de la cual la Hermandad fue promotora hace 75 años en 1940.

3º. La Hermandad está integrada por católicos de a pie, que sienten profundo respeto por todas las personas, incluyendo por supuesto a los que se puedan considerar a sí mismos adversarios. Los Caballeros Voluntarios de la Cruz son opuestos a cualquier fanatismo, al odio y al rencor.

4º. Se está difamando a la Hermandad al afirmar que "hace exaltación del franquismo" y cosas similares. Desmentimos categóricamente estas afirmaciones ya que ni es ese su cometido ni son verdad. Además, aunque la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz nació en Navarra en unos años convulsos, no es un grupo historicista. Es una asociación canónica de fieles viva, del siglo XXI, que desea seguir sirviendo a la Iglesia y a la sociedad. Mantiene vivo su espíritu fundacional sin aferrarse al pasado.

5º. La Hermandad ha mantenido y mantiene una actitud discreta, limitando sus actividades prácticamente al culto religioso que desde hace años realiza en una cripta, que es lo más parecido a una catacumba.

6º. En conclusión, los miembros de la Hermandad exigen que se respete la libertad de culto y el derecho a honrar a los muertos, a todos y a los fallecidos de la Hermandad, lo cual, para los católicos, supone rezar por ellos. Todo el mundo tiene derecho a honrar a sus muertos. Nunca aprobará esta
Hermandad ataques o burlas a personas fallecidas, y por ello solicitamos el mismo respeto para nosotros y para los muertos en cuya memoria se construyó el Monumento.

Pamplona, 7 de febrero de 2015
Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz
Capítulo Supremo
El Prior (firma y cuño HCVC)
Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz
c/ Aoiz, s/n (Bajos Parroquia de Cristo Rey)
31004 Pamplona

jueves, 25 de diciembre de 2014

FELIZ Y SANTA NAVIDAD

Con este villancico cantado por los niños de Alepo (Siria) en su última Navidad en paz, la de 2011, queremos desear a todos nuestros lectores y amigos una Feliz Navidad. Y rogamos al Niño Jesús por todos esos niños de Siria (¿qué habrá sido de ellos...?), de Irak, de Nigeria...de tantos lugares y países donde ser cristiano se paga con la vida. Recemos por nuestros hermanos perseguidos y ofrezcamos lo que podamos por ellos. 

lunes, 22 de diciembre de 2014

SOBRE LA ENSEÑANZA DE LA RELIGIÓN ISLAMICA EN NUESTRAS ESCUELAS

NOTA DE PRENSA

SOBRE LA ENSEÑANZA DE LA RELIGIÓN ISLAMICA EN NUESTRAS ESCUELAS
El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte acaba de publicar (BOE núm. 299 de 11/12/2014) la Resolución de 26 de noviembre de 2014, de la Dirección General de Evaluación y Formación Profesional, por la que se establece el currículo del área de enseñanza de la ‘Religión Islámica’ en la Educación Primaria. Entre los contenidos aprobados en este texto legal, y que se enseñarán en las escuelas a quienes así lo soliciten, destaca la consideración de ‘Al-lah’ como “Dios único, eterno e incomparable” y el Corán, como “libro sagrado de Dios”.
La Comunión Tradicionalista Carlista asume la cosmovisión católica, que afecta también a la política, cuyos principios se contienen en el Derecho Público Cristiano y en la Doctrina Social de la Iglesia, y recuerda a los españoles el deber de todas las sociedades de dar culto al Único y Verdadero Dios, tal como disponen las encíclicas papales ‘Vehementer Nos’, de San Pío X y ‘Quas Primas’, de Pío XI. 
Así mismo, los carlistas advierten que la misma identidad de España como nación es inseparable de esta cosmovisión cristiana. Ni el indiferentismo ni el islamismo traerán nada bueno para nuestra Patria. No se puede ignorar que el Islam, junto con principios religiosos, predica una teoría política incompatible con la tradición española.
En consecuencia, la Comunión Tradicionalista Carlista se opone por principio a la enseñanza del Islam en las escuelas españolas, pues supone la difusión de una religión falsa entre los escolares, atenta contra nuestras raíces cristianas y representa un riesgo para la unidad de España.
En un sistema político tradicional, las autoridades podrían tolerar que los padres musulmanes dieran a sus hijos una educación religiosa islámica. Sin embargo, el sistema constitucional vigente, que arrebata a los padres el derecho a la educación para entregárselo a los políticos trae ahora como consecuencia que las autoridades se vean obligadas a introducir una asignatura de religión islámica en las aulas. 
Resulta irónico que los mismos partidos políticos que llevan décadas poniendo trabas a la enseñanza de la Fe católica aparezcan ahora como paladines de la enseñanza religiosa. Ojalá que las familias y los educadores cristianos tomen conciencia de su responsabilidad y aprovechen esta circunstancia para afianzar la educación católica en los centros de enseñanza porque no es la religión lo que ha de quedar fuera de la escuela, sino los políticos. 

En Madrid, a 22 de diciembre de 2014



sábado, 6 de diciembre de 2014

REFLEXIONES ANTE EL 6 DE DICIEMBRE


Ante el 6 de diciembre,
festividad de San Nicolás, y Día de la Constitución española de 1978


LA TRADICIÓN:
NUESTRA VERDADERA CONSTITUCIÓN

En la festividad de san Nicolás, en la que se celebra el Día de la Constitución española de 1978, los miembros de SOMATEMPS nos encontramos ante el deber de conciencia de compartir estas reflexiones con todos los catalanes de buena fe.

Falsas esperanzas
El nacionalismo catalán acusa a la Constitución española de 1978 de ser una de las causas del denominado “desencaje entre España y Cataluña”. Los Estatutos de Autonomía derivados de esta Constitución, primero fueron alabados y ahora denostados por los mismos nacionalistas. En el origen de la Transición democrática, el ”autonomismo” parecía la meta “legítima y exclusiva” del catalanismo, pero evidentemente todo era una farsa. El independentismo ha podido arraigar en una parte de la sociedad catalana debido principalmente a dos causas: por un lado la artificiosa frustración y resentimiento creados por las estructuras de poder y mediáticas del nacionalismo y, por otro, los tacticismos cortoplacistas de los gobiernos de Madrid, capaces de ceder cualquier cosa por un pequeño ámbito de poder.
Hoy, muchos catalanes de buena fe creen que la Constitución española, y la legalidad de la que ella se deriva, es la única esperanza para frenar la impunidad legal que se atribuye el nacionalismo –especialmente el catalán- en nombre de un “Pueblo” inventado que dice representar. Sin embargo, es nuestro deber prevenir y reflexionar sobre falsas esperanzas. No hay peor enemigo que el autoengaño. Por ello tenemos la firmísima convicción de que la Constitución se convertirá en el caballo de Troya del independentismo. Lo que las fuerzas nacionalistas no consigan por su propio ímpetu, lo harán los partidos constitucionalistas aceptando una reforma constitucional que a la postre legitimará las posiciones independentistas. Si ahora se argumenta que la independencia de Cataluña no es posible porque no es constitucional, ¿qué pasará el día que una Constitución reformada lo permita? ¿Qué argumento se podrá sustentar ante el independentismo cuando éste sea constitucionalmente legal”. Si hace apenas un año, los principales partidos españoles afirmaban por activa y por pasiva que la Constitución era inamovible, ahora ya aceptan discutir retoques. Imperceptiblemente, la transición ha muerto y estamos ante un cambio de paradigma. Sólo aquellos que eludan los tacticismos y prevean los acontecimientos serán los que señalarán la estrategia política y la verdadera agenda donde se dilucidará el futuro de España.

Lo que nos enseña la Historia
En dos siglos, desde la Constitución de 1812, en España se han pasado por 13 procesos constituyentes más o menos concluidos con “éxito”: uno cada 15 años de media. Los más largos han sido el que van de la restauración borbónica en 1873 hasta la II República en 1931 y el actual. Y éste último está reproduciendo los mismos parámetros de la caída de la monarquía Alfonsina: muerte del bipartidismo, despertar de un extremismo revolucionario, tensiones separadoras, crisis económica. Muchos de estos procesos constituyentes acabaron con situaciones violentas que fueron desde golpes de estados a Guerras civiles.
Cuando ciertas fuerzas sociales se ponen en marcha en la historia, los principios y artículos constitucionales se convierten en diques de contención de escasa eficacia frente a revoluciones, convulsiones y cambios radicales. Los mismos que en un momento defendieron una Constitución, a lo largo de la historia de España, al día siguiente la traicionaban y se acogían a otra que defendía posturas contrarias. Si dos siglos de historia se han desarrollado así, ¿por qué no ha de volver a suceder? Los inventores del “patriotismo constitucional”, como remedio a las tensiones secesionistas, sólo demuestran su estulticia. ¿Quién sería capaz de entregar su vida por una Constitución que ella misma se define como mutable en función de los desequilibrios de las fuerzas políticas reinantes? Lo más terrible es que bajo el manto constitucional se alienta una falsa esperanza a muchos catalanes y españoles que verdaderamente aman su Patria. El verdadero amor Patrio, sea a la patria chica o a la grande, no puede depender de unos redactados elaborados en apenas un mes por unos ponentes fruto del consenso sin idearios y de las prisas por enterrar un régimen al precio que fuera.

Las verdaderas constituciones de los pueblos
Lo que constituye una sociedad, los principios que la hacen real y que fundamentan su identidad, idiosincrasia y personalidad, se forjan con el tiempo. Las Cartas Magnas, como la Magna charta libertatum (Carta magna de las libertades) en la Inglaterra de 1215, fueron pactos constituyentes de una nueva realidad social que perduraron –en  cuanto principios- siglos y siglos. Los pueblos de toda Europa fueron forjando sus usos, costumbres y tradiciones, que con el tiempo –y purificadas de sus imperfecciones- eran elevadas a rango de ley por los reyes o autoridades civiles. Buena parte de la dinámica –muchas veces agitada- de la incipiente Europa medieval consistía en asentar esos principios jurídicos, para que las sociedades pudieran gozar de estabilidad y conseguir el bien común y personal de sus habitantes. Por eso, muchos reyes y emperadores no dudaban en jurar y reconocer libertades, usos y costumbres de sociedades ya establecidas sobre las que el azar o la providencia les hacía soberanos. Rara vez intentaron unificar bajo un solo criterio legal uniformizador, usos y costumbres que el tiempo y la historia había ido configurando de forma diversa, pero con un poso común. Por eso Europa, en su esplendor medieval pudo ser una unidad espiritual e incluso política sin perder su diversidad organizativa y legal.
Sólo la modernidad, a imitación del Estado jacobino francés, pretendió trasplantar el modelo de código napoleónico en toda Europa. Lo que en algunos países medianamente funcionó, en otros, como España, fue causa de perpetuos conflictos entre elites iluministas y bases populares tradicionales. El constitucionalismo liberal del siglo XIX provocó ni más ni menos que tres guerras civiles. En la medida que el Estado liberal se fue consolidando, especialmente a los avances que permitían los directorios militares, las tensiones con regiones históricas que aún mantenían vivo el anhelo de sus viejas leyes y costumbres se fueron intensificando. Como efecto secundario, y tras complejos procesos psicosociales en lo que ahora no podemos detenernos, ahí acabarían germinando los nacionalismos como formas revolucionarias y liberales –aunque con aspecto conservador- de saciar los deseos de reencontrase con su tradición.
El caso de Cataluña
La constitución de los pueblos es lenta y salvo casos de rupturas dramáticas o revoluciones, es prácticamente imposible establecer momentos precisos de su aparición. La realidad catalana se va forjando con el tiempo y se establecen diferencias con otros pueblos hispanos debido a la influencia provenzal que le permite una organización con mayor influencia romanizada y un cuidado especial por el derecho. Se podría hablar incluso de una primara Carta magna en la que, el 8 de enero de 1025, el Conde Berenguer Ramon de Barcelona pacta con sus súbditos y acto de Señorío y protección. Ello acontecía dos siglos antes de la redacción de la Carta Magna inglesa.

No obstante, la ordenación jurídica de la sociedad catalana, al igual que de tanto otros pueblos, se fue desarrollando con los siglos y fundándose en usos y costumbres. En el caso catalán, tras tres siglos de organización social y política, se recompilaron los famosos “Usatges de Barcelona”, verdadera “Constitución” de un pueblo, elaborada por el aprendizaje de los siglos y el verdadero saber popular. Curiosamente, en estos Usatges, que sin conocimiento de causa reivindican los nacionalistas para defender la “nación” catalana, se recogen al pie de la letra textos de las Etimologías de San Isidoro de Sevilla. En la obra de San Raymundo de Penyafort encontramos el primer grandioso intento de sistematización jurídica desde  San Isidoro de Sevilla. Los “Usatges” se engarzaron con la aparición de los primeros parlamentos en la Corona de Aragón y así, con el devenir del tiempo, y en boca de Elías de Tejada: “con semejantes elementos: rey, brazos en Cortes y Generalitat, la ordenación constitucional de Cataluña alcanzó en el siglo XIV una modernidad que asombra y un sentido de respeto a la libertad humana que bien podemos anhelar en el siglo XX”.

La Catalunya hispana
En ningún momento de este proceso histórico Cataluña dejó de sentirse hispana y sintió la tentación de desvincularse de la Corona de Aragón a la que pertenecía de facto con el matrimonio entre Petronila de Aragón y conde de Barcelona  Ramón Berenguer IV (1150); y de iure con el tratado de Corbeil (1258), por el que Luís IX de Francia, entregaba los condados catalanes a Jaime I. Baste leer la Crónica de Jaime I, para darse cuenta que Cataluña nunca fue tomada como un añadido o algo ajeno a lo hispano. Por ello, en susodicha Crónica de Cataluña como la mejor tierra, la más honrada y noble que en España existe. El propio Jaime I, en las Cortes de Zaragoza de 1264 enaltecía, en lengua catalana, a los catalanes de los que afirmaba que, después de Dios, a ellos debía sus reinos: “aquells de Catalunya, que es lo millor regne d´Espanya, lo més honrat, y ´l més noble”.
Si algún nacionalista tiene dudas de la hispanidad multisecular de Cataluña, que repase la Crónica de Bernat Desclot. En ella se hace referencia a los prohombres catalanes en estos términos: Ramón Bereguer IV se presenta en la Corte imperial alemana como “un cavaler d´Espanya … de la terra de Catalunya”; el catalán Ramón Folch es tratado como uno de los mayores barones de España, e igualmente Guillem Escrivá se le designa como uno de los más leales españoles. El propio Pedro II es llorado como “més que hanc rey que fos en Spanya”. ¿Quién mínimamente culto puede dudar que Cataluña se aquilatara en el fuego de la Hispanidad, forjando sus propias costumbres y leyes, sin por ello tener la más mínima tentación de separarse de los reinos hispanos? Más bien la propia dinámica jurídica y foral de Cataluña la hacía sentirse más hispana.

¿Rupturas y ataques?
El agotamiento de la dinastía de la Corona de Aragón, con el fallecimiento de Martín el Humano, llevó al Compromiso de Caspe. Tres siglos después otra dinastía extinguida, la de los Austrias, llevó a la Guerra de Sucesión y al decreto de Nueva Planta. El desvarío historicista romántico del siglo XIX desvirtuó esta realidad histórica, especialmente con motivo del Compromiso de Caspe. Ello se debería a la contaminación castellana de la nueva dinastía de los Trastámara. Personajes embebidos de un catalanismo ya enfermizo, como Domènch y Muntaner, en su obra, La iniquidad de Caspe, iniciaron una leyenda negra según la cual los castellanos empezarían a oprimir desde 1412  a los catalanes o, peor aún, el Rey Fernando el Católico, sería un mero alfeñique en manos Isabel de Castilla. Nada más lejos de la realidad, como bien juzga Torras y Bages en La Tradició Catalana.
Ciertamente el Decreto de Nueva Planta suponía un duro golpe a las instituciones catalanas, pero no es menos cierto que ni siquiera el poderoso Felipe V tenía en sus manos el aparato burocrático para imponer una uniformización legislativa y burocrática en toda España. Habría de pasar mucho tiempo para ello. El derecho civil catalán de manera prodigiosa fue evolucionando, especialmente de manos del notariado catalán. Una vez más el pueblo de Cataluña demostró su capacidad de dinamismo organizativo y jurídico en el que las normas y costumbres seguían rigiendo muchas veces por encima de Decretos reales, que apenas llegaban a los recónditos lugares de nuestra tierra. 1714 significó un trauma momentáneo y rápidamente olvidado como reconoce un historiador nacionalista de reconocido prestigio como Rovira y Virgili. Sólo en el último tercio del siglo XIX empezaron a aparecer –en el contexto de la historiografía romántica- las lamentaciones por la pérdida de fueros y Libertades.
Los verdaderos opresores.
Lo que no consiguió de facto el Decreto de Nueva Planta, lo acabará eliminando la serie de Constituciones modernas que arrancan con la de 1812, en la que se ponen los fundamentos para dinamitar todo tipo de normas y costumbres que no emanen directamente del poder “soberano del pueblo”. Pero esta falacia del ”pueblo soberano” era más que evidente, pues desde entonces las leyes emanaban, sin ningún filtro social o temporal, de las oligarquías que conseguían ostentar perennemente la representación parlamentaria. Durante el siglo XIX y la mitad del siglo XX, entre directorio militar y directorio militar, emergían unas cortes que –aunque inestables y precarias- iban disolviendo el cuerpo jurídico tradicional e iban configurando un Estado cada vez más fuerte, uniformizador y jacobino. Durante siglos, los reinos, principados y señoríos de España convivieron en unidad a pesar de sus diversidades legislativas y organizativas, e incluso forjaron uno de los imperios más grandes del Mundo. Por el contrario, desde que se intentó la uniformización jacobina, en el siglo XIX, España estalló en guerras civiles, crisis, pérdida de provincias de ultramar y, a la postre, la emergencia de los nacionalismos separatistas modernos en la propia península.
Tras la transición democrática, la Constitución de 1978 se presentó como el modelo de convivencia y la solución eficaz a casi dos siglos de enfrentamientos internos. Pero dicho texto legislativo se mantuvo gracias a un pacto de no agresión entre diferentes facciones, a silencios cómplices y a traiciones a las propias creencias de los que lo suscribieron. Paradójicamente, la Constitución, al presentarse como Norma superior, y el estatuto de Cataluña, como derivación de la misma, mataron en seco, el desarrollo natural que durante siglos había tenido el Derecho civil catalán. El texto constitucional no era fuerte en sí, sino más bien todo lo contrario. Su pervivencia dependía de un mero acto de voluntad de los que lo sostenían. Todo lo contrario precisamente que el espíritu de los “Usatges”. Del texto Constitucional se derivó el autonómico, con los mismos defectos y vicios. Una vez desaparecido el consenso, como han hecho los nacionalistas y una parte de la izquierda, ¿quién puede garantizar la pervivencia de estos textos “constituyentes”?

Reflexión y conclusión
No somos ingenuos románticos, ni torpes analistas históricos o políticos, ni utopistas descerebrados. La historia es la historia y lo que aconteció ahí ha quedado, influyendo más o menos en nuestro presente. Sería tan absurdo demandar la anulación del Decreto de nueva planta, aunque uno sea de corazón austracista, como pedir la restauración de los “Usatges” tal y como fueron redactados hace siglos. Estas medidas serían inaplicables o de efectos devastadores en la organización social; pues bajo manto de reivindicación de tradición se estaría cometiendo un golpe revolucionario. Todo cambio social debe partir de una realidad existente previamente, no de su aniquilación. Pero ello no significa que una sociedad que quiera pervivir pueda olvidarse de su pasado. En aquellas viejas leyes, usos, costumbres, fueros, privilegios y libertades que celosamente fueron custodiados por los catalanes desde la Edad Media, subyacen principios, mecanismos de limitación del poder actualizables y, sobre todo, la sabiduría popular multisecular, que recoge el verdadero sentir catalán.
Muchos catalanes de buena fe creen que la Constitución española de 1978 es el único y posible cortafuego contra el nacionalismo. En todo caso, y he aquí la clave para entender el drama que vivimos, la propia Constitución fue la generadora de las autonomías nacionalistas (centralismos y estructuras burocráticas totalmente alejadas de lo que fue la constitución de Las Españas) que ahora intenta contener. La causa de los males ahora se nos presenta como la solución de los mismos. Pero simplemente es un obstáculo, quizá incluso útil momentánea y efímeramente, para detener el secesionismo. Pero que nadie crea que la Constitución será el dique de contención de la ruptura de España. La casta política que ahora la defiende a capa y espada, la acabará transformando en función de nuevos pactos y presiones. El dique se convertirá en canal y el soberanismo seguirá su avance.
La Constitución española está a punto de fenecer, porque lo que la sostenía ya ha caducado (los pactos de la transición). Siempre que se mira al futuro, primero se ha de mirar al pasado y aprender de él. Como hemos dicho, no pretendemos –frente a la Constitución española actualmente vigente- levantar propuestas inviables. Antes bien, nuestra intención es avisar a los catalanes de buena fe y al resto de españoles que no pongan sus esperanzas en papeles que se redactaron en apenas un mes, como Constituciones y Estatutos, copiándolos de otros países casi en su integridad. Los verdaderos procesos constituyentes duran siglos y son los que configuran el carácter de los pueblos. La Constitución no puede detener el separatismo, lo único que puede hacerlo es enseñar al pueblo catalán lo que ha sido y debe ser, para ser fiel al espíritu que lo forjó. Cuando todos los catalanes conozcan la verdadera Cataluña, desaparecerá el nacionalismo.

SOM-HI!!!
SOMATEMPS!!!

LA TRADICIÓ ÉS LA NOSTRA VER CONSTITUCIÓ!!!

lunes, 17 de noviembre de 2014

EL ÚLTIMO CATALÁN, UNA NOVELA DE JAVIER BARRAYCOA



Javier Barraycoa
978-84-16128-28-0
15x23 CMS.TAPA DURAPVP: 17.50 €Stella Maris



El último catalán es una novela satírica, irónica y entrañable que, aunque dice verdades como puños, suscitará en el lector una sucesión de carcajadas.
EL ÚLTIMO CATALÁNJosé Claramunt, un payés de un pueblo perdido de los Pirineos, recibe una carta de la República Independiente de Cataluña. Su masía, refugio multisecular de su saga familiar, va a ser confiscada. Para tratar de impedirlo se ve obligado a atravesar una Cataluña en la que los hombres como él ya no tienen cabida.
Este tema sirve de excusa al autor para presentarnos las consecuencias de una Cataluña independiente del resto de España. Los personajes que aparecen, unos estrafalarios, otros entrañables, representan la paranoia colectiva que se puede alcanzar cuando se pierde el sentido común.
Las alegorías, en clave irónica, a lo que se está viviendo actualmente quedan reflejadas en políticos reales o sombras ficticias de ellos, aunque fácilmente reconocibles. Con todo, el lector podrá despertar en sí reflexiones sobre la realidad: la que es y la que podría llegar a ser.

SU AUTOR:Javier Barraycoa es doctor en Filosofía y director de Estudios de Ciencias Políticas en la Universidad CEU Abat Oliba, donde imparte clases de Sociología, Opinión Pública y Psicología Social. Ha sido profesor de la Universidad de Barcelona durante dieciocho años. Sociólogo de reconocido prestigio y ensayista best-seller, centra su labor investigadora en el estudio de la postmodernidad y la construcción simbólica de la realidad. Entre otros títulos, es autor de Doble abdicación (Stella Maris, 2014), Cataluña Hispana (2013), Historias ocultadas del nacionalismo catalán (2011) —más de 15.000 ejemplares vendidos–, Los mitos actuales al descubierto (2009), Sobre el poder. En la modernidad y la posmodernidad (2001), y La ruptura demográfica (1998).

martes, 16 de septiembre de 2014

FORO ALFONSO CARLOS I 2014: POLITICA MUNICIPAL Y MUNICIPALISMO

CURSOS DE VERANO DEL
FORO ALFONSO CARLOS I

POLITICA MUNICIPAL Y MUNICIPALISMO

Fechas: 19, 20 y 21 de septiembre de 2014
Sede: Hotel Xabier
Javier (Navarra)

 

PROGRAMA




PRIMERA JORNADA: VIERNES 19


17:00 h. Recepción en el Museo del Carlismo de Estella.
17:30 h. Visita guiada al Museo.
19:00 h. Fin de la visita a Estella y desplazamiento a Javier.
21:00 h. Cena e inauguración de las jornadas.

SEGUNDA JORNADA: SÁBADO 20

08:30 h. Desayuno.
10:00 h. Mesa redonda: El municipio en la España tradicional.
·  Evaristo Palomar Maldonado
·  José Fermín Garralda Arizcun
·  Santiago Arellano Hernández
·  Pedro Juan Urroz y Colarte
11:00 h. Coloquio y tiempo libre.

12:00 h. Mesa redonda: Municipio y familia.
·  Miguel Angel Belmonte Sánchez
·  Javier Barraycoa Martínez
·  Juan José Ibáñez Estévez
·  Miguel Angel Bernáldez Gutiérrez
13:00 h. Coloquio y tiempo libre.
14:00 h. Comida y tiempo libre.
16:00 h. Visita al Castillo de Javier - Museo de Tabar.

17:00 h. Mesa redonda: Municipio y economía.
·  Rubén Manso Olivar
·  Carlos Ibáñez Quintana
·  Adolfo Alústiza Romero
18:30 h. Mesa redonda: experiencias en política municipal.
·  María José Guindano Laborda, alcaldesa de Javier
·  Silvestre Zubitur Goñi, concejal en Leiza
·  José Manuel Martínez Martínez, ex-concejal
·  Javier Garisoain Otero, secretario general de la CTC
21:00 h. Cena.


TERCERA JORNADA: DOMINGO 21


09:00 h. Desayuno
11:00 h. Clausura y conclusiones
·  José Fermín Garralda Arizcun, presidente CTC-Navarra
·  Juan José Ibáñez Estévez, delegado formación
·  Javier Garisoain Otero, secretario general CTC
·  María Cuervo-Arango Cienfuegos-Jovellanos, presidenta CTC

13:00 Misa en la Basílica de Javier
14:00 Comida y despedida.





PRECIOS DE INSCRIPCION:

OPCION 1
Inscripción con alojamiento y pensión completa desde la visita del viernes a la comida del domingo (2 días completos)
. Afiliados: 140 euros
. Simpatizantes: 172 euros

OPCION 2
Inscripción con alojamiento y pensión completa desde la comida del sábado a la comida del domingo (1 día completo + 1 comida)
. Afiliados: 86 euros
. Simpatizantes: 108 euros.
..........................................................

* La asistencia a las charlas es libre salvo el pago de las comidas: 15 eur. cada una.
* Para consultas sobre viajes, autobús, etc. consultar en el teléfono 913994438.

INSCRIPCIONES HASTA EL 10 DE SEPTIEMBRE
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martes, 15 de julio de 2014

"DOBLE ABDICACIÓN. JUAN CARLOS I ¿HACEDOR DE LA III REPÚBLICA?" NUEVO LIBRO DE JAVIER BARRAYCOA


Doble abdicación. Juan Carlos I: ¿Hacedor de la III República?
Autor Javier Barraycoa
Editorial Stella Maris, 2014

Este es un libro que abarca desde la reflexión histórica a la prospectiva política.  El autor acomete la difícil tarea de desprenderse de las “narratividades” clásicas en torno a la monarquía española, y adentrarse en su sentido, lógico desarrollo y posible final. Para ello el lector encontrará un repaso de la vida de Don Juan Carlos de Borbón, sin concesiones a la edulcoración o a la corrección política. Don Juan Carlos vino de donde vino, y su “legitimidad” procedía del franquismo”, no por su pertenencia a la dinastía borbónica. El carácter de Don Juan Carlos, su educación y difícil relación con su padre, le llevaron a configurar una extraña personalidad entre superviviente nato  y conspirador de su entorno. Su imagen campechana no se corresponde con su genio real ni con su forma de ser.
En el reinado de D. Juan Carlos se sucedieron hechos cruciales que hasta ahora, la mayoría de periodistas e historiadores no han querido abordar: la muerte de su hermano, su participación en el golpe de Estado del 23-F o en la defenestración de Suárez.  Don Juan Carlos ha sido siempre una extraña mezcla de gafe y afortunado. El 23-F que podía haber significado su tumba política, paradójicamente le otorgó una nueva legitimidad: la de la opinión pública. Pero esta es incierta y moldeable. Sólo un pacto de silencio y la connivencia de la izquierda (especialmente del PSOE de González) permitieron que el reinado de D. Juan Carlos fuera relativamente tranquilo. Así se pudo dedicar a sus dos grandes aficiones: el divertimento y el ganar dinero a través de testaferros que fue dejando caer por el camino.
Don Juan Carlos ha abdicado, pero se trata de una doble abdicación: la suya persona, y la de la propia Corona. Si bien, aunque su legitimidad procedía del franquismo, Juan Carlos siempre intentó mantener una dignidad de la Corona, sus descendientes pueden arruinar su proyecto de continuidad dinástica. Unos matrimonios morganáticos desaconsejados y desequilibrantes, ponen en jaque a la Corona. La propia debilidad física del antiguo monarca, el equilibrio internacional que imponen los altos poderes globalizantes, y la ruptura definitiva del bipartidismo, ponen a España en una situación muy delicada. ¿Ha sido don Juan Carlos obligado a abdicar? ¿Ha puesto, sin querer, las bases para que tras el reinado de Felipe VI advenga la III República?

En este libro encontrará respuesta a muchas de estas preguntas y quizá también le surgirán nuevas cuestiones pendientes de resolver. El caso es que tras su lectura, podrá entender mejor una parte fundamental de la reciente historia de España y podrá prever los posibles escenarios hacia los que nos encaminamos. También, con sorpresa, descubrirá que el pueblo no es tan “soberano” como nos hacen creer y que su destino depende de poderes demasiado alejados y fuertes como para controlarlos sin una clase política fuerte y decidida.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

EL PACTO DEL HAMBRE

En los años 30 fue conocido como el "Pacto del hambre" un extraño acuerdo contranatura, promovido por Lluís Companys, entre la patronal catalana -profundamente conservadora- con los sindicatos de la UGT y la CNT.
Por dicho pacto se acorralaba y dejaba de contratar a trabajadores que hubieran participado en los Sindicatos Libres. Este sindicato de origen tradicionalista, aún no estudiado suficientemente, fue perdiendo su sentido original al ser utilizado por un "servidor" del Estado para sostener los intereses del sistema.
Lo que durante muchos años fue un estatus quo (de tolerancia política) más o menos respetado por todos los catalanes, se ha roto y muchos hemos sentido la necesidad moral de posicionarnos ante el nacionalismo
Este personaje no era otro que del gobernador civil de Barcelona, entre 1920 y 1922, el general Martínez Anido. Manipuló un sindicalismo popular y tradicionalista, convirtiéndolo a base de infiltraciones y compra de voluntades, en una fuerza de choque españolista al servicio de los intereses de la burguesía empresarial.
Gracias al denominado "pistolerismo de los Libres", la CNT y la FAI, que no se quedaban cortos, fueron frenados. Al llegar la dictadura de Primo de Rivera, los "Libres" no obtuvieron más recompensa que ver cómo el general pactaba con los socialistas de la UGT para debilitar el sindicalismo de derechas y a los anarquistas. Peor aún, al llegar Lluis Companys a la Presidencia de la Generalidad, permitió que los viejos enemigos de los "Libres", la UGT y la CNT, se cebaran en los sindicalistas traicionados por propios y extraños, incluyendo a la burguesía que había protegido en los años de hierro.
¿Por qué cuento esto? Lo relato por la escalofriante sensación que me produce el querer aprender del pasado y proyectarlo en el futuro. En Cataluña, estamos viviendo unos momentos ciertamente históricos que pueden tomar muchos derroteros insospechados. Lo que durante muchos años fue un estatus quo (de tolerancia política) más o menos respetado por todos los catalanes, se ha roto y muchos hemos sentido la necesidad moral de posicionarnos ante el nacionalismo.
Otros, aún quieren evitarlo pero el devenir histórico los obligará a definirse, les guste o no. Cada vez más son las voces de los que hemos roto el silencio a que nos abocaba una asfixiante espiral del silencio. Entre estos, por desgracia, están los que han caído en la trampa de la "acción-reacción": cuanto más nacionalismo catalanista, más nacionalismo español. Por el contrario, otros, mucho más minoritarios en número, hemos optado por otra vía. Y no es precisamente la tercera vía.
El nacionalismo ha"descatalani-zado" Cataluña y la única forma de vivificarla es viviendo y amando en profundidad lo catalán
No creemos en la dialéctica catalanismo-españolismo. Consideramos que la única solución pasa por reencontrar la esencia hispana de Cataluña. Ello no es una propuesta "ideológica", sino vivencial. Buscar nuestras verdaderas raíces, muchas veces ocultadas por las marañas del imaginario nacionalista, es nuestro camino, es nuestra vía.
Este sendero sólo puede recorrerse desde la honestidad intelectual, desde la aceptación de una idea de las Españas en contra del de "España" como concepto jacobino y uniformizador del Estado (o de las Autonomías, que las más de las veces no dejan de ser jacobinismos regionales). El nacionalismo ha "descatalanizado" Cataluña y la única forma de vivificarla es viviendo y amando en profundidad lo catalán. Pero lo catalán de verdad, no las falacias victimistas de aquellos que odian lo que ni siquiera conocen. A un nacionalista separatista sólo le podemos decir: si verdaderamente amas Cataluña, acabarás amando a España. Y a un separador españolista le podemos exigir: si verdaderamente amas España, no podrás menos que amar profundamente Cataluña.
Esta propuesta, es -y no es pretensión- la única que puede sacarnos del estado de cosas actual. Pero conozco los peligros de proponerla y aceptarla. Son demasiados los enemigos de esta solución. En mis ensoñaciones políticas, me viene constantemente a la cabeza el "Pacto del hambre". Todavía muchos ingenuos creen que los gobiernos de España fácilmente acabarán con esta crisis política a base de concesiones y gestos. Y entre esas concesiones y gestos, Dios no quiera que esté sacrificar a los catalanes que nos sentimos profundamente hispanos, que no estamos dispuestos ni a aceptar un nacionalismo antihispano pero tampoco un Estado español jacobino.
Javier Barraycoa
publicado en Crónica Global