Desde aquí nuestra felicitación a los realizadores, a todos los galardonados y a los promotores de estas jornadas.
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jueves, 20 de octubre de 2016
CORTOMETRAJE SOBRE ANTONIO MOLLE PREMIADO
El cortometraje UN GRITO AL CIELO ha sido galardonado con el tercer premio del III Concurso de Cortometrajes Martiriales en el marco de las IV Jornadas Martiriales celebradas recientemente en Barbastro. El corto, dedicado a la figura del mártir carlista Antonio Molle Lazo, ha sido realizado por Agnus Dei Producciones.
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lunes, 9 de noviembre de 2015
LA ICONOCLASTIA QUE NO CESA
La noche del 3 al 4 de noviembre la Cruz situada en el Monte de la Torreta, frente al monasterio de San Miguel de Llíria, aparecido serrada y derribada.
Hay que decir que en 1979 la primitiva cruz ya fue destruida a martillazos, por lo que un grupo de vecinos de Llíria, entre ellos un buen grupo de carlistas, encabezados por el infatigable y añorado Pepe Romero se encargaron de restituirla inmediatamente.
El odio y la ignorancia siguen, por desgracia, campando libremente entre nosotros.
Nos sumamos a las repulsas a este lamentable suceso.
lunes, 23 de marzo de 2015
MARTIROLOGIO CARLISTA CATALÁN
De este primer estudio martirial se pueden concluir que hay
144 sacerdotes tradicionalistas asesinados, de los que ya se poseen datos de
casi un centenar. Además 10 de ello han sido beatificados por la Iglesia católica. También
se constata que muchísimas familias carlistas perdieron a dos o más miembros,
bien padre e hijos, o bien hermanos. Y respecto a las profesiones se puede
constatar la transversalidad del carlismo y el origen humilde de muchos de los
asesinados.
En breve, la
CTC publicará esta
primera versión del estudio.
Destacar que algunos de los referenciados en este trabajo han sido también protagonistas en las páginas de este humilde blog, como es el caso de Tomàs Caylà y Josep Alabart.
lunes, 12 de agosto de 2013
GABRIEL ALBIOL PLOU, MÁRTIR DE CRISTO
De todos los crímenes cometidos en 1936 en la histórica ciudad de Peñíscola (Castellón), y posiblemente en toda la
comarca del Maestrazgo, destaca por su inusitada crueldad y violencia el del joven Hermano de
las Escuelas Cristianas, Gabriel Albiol Plou.
Era natural de Peñíscola donde nació el 23 de abril de 1910 en una familia católica y de raíces carlistas. Asistió al
colegio de los Hermanos en Benicarló, destacando por su profunda piedad y
fervor religioso. A los dieciséis años tomó la decisión de ingresar en el
noviciado de La Salle en Cambrils. Un
año después, en 1927, tomó el hábito en el noviciado de Portianell (Girona)
recibiendo el nombre de Hno. Justino
Gabriel. En 1928 hizo la profesión temporal.
Su primer destino fue la escuela de Sant Hipòlit de Voltregà. Más tarde
pasó a Santa Coloma de Farners y a partir de 1933 al colegio Condal de Barcelona.
En todos sus destinos dejó un recuerdo de hombre modesto, trabajador y fiel
cumplidor de sus deberes religiosos y profesionales. Su piedad y devoción era
destacadas por aquellos que convivieron con él. También era conocido por su
carácter tímido, aunque firme y enérgico a la hora de defender lo que para él
era fundamental, superando todos los respetos humanos, como tuvo ocasión de
demostrar en Benicarló, cuando tras apearse del tren y yendo a visitar a sus
padres en Peñíscola, fue increpado por las calles con insultos a causa del
hábito que vestía. Dirigiéndose a los que le insultaban les plantó cara,
recriminándoles su falta de valentía al atacar en grupo a un hombre solo.
A partir del 18 de julio de 1936 la Comunidad hubo de dispersarse a causa de la persecución. El Hno.
Director había conseguido encontrar refugio temporal para los Hermanos,
repartiéndolos en casas de antiguos alumnos que se habían ofrecido para
ayudarles. Tras unos días en una de estas casas, el Hno. Justino Gabriel viendo
la magnitud de la persecución, los incendios y profanaciones, los asesinatos,
etc., decide marchar junto a sus padres, comerciantes de Peñíscola, a Madrid
donde desde hacía un año residía su hermana Antonia junto a su esposo Martín
Villalonga, militar destinado en el Ministerio de la Guerra , y sus hijos.
Pensaban que en la capital el peligro sería menor, pero al ver los
acontecimientos que se desarrollaron esos días decidieron regresar a Peñíscola.
Antes de volver pasaron dos días en Benicarló. Ya en Peñíscola, Gabriel Albiol
Peña, el padre del Hermano, comunicó su llegada al Comité, recibiendo la orden
de “desaparecer lo antes posible”.
Ante la imposibilidad de huir, la familia decidió que el Hermano se ocultaría
en la casa de campo de su tío.
Pero la noche del 9 de agosto de 1936 decidió pasarla en la marjal (caseta de campo) de sus padres situada en el camí vell de Benicarló a Peñíscola. Un
grupo de milicianos armados acudieron allí con la intención de detener al frare, también conocido como lo fill de la Masa. Una vez apresado fue llevado al castillo de Peñíscola,
donde fue objeto de malos tratos. Allí acudió su madre, la tia Francisqueta ,
a llevarle la comida durante dos días. La madrugada del 11 al 12 de agosto se
le obligó a subir en un coche que le condujo a unos 400 metros antes de
llegar a la Ratlla del Terme, en los límites con
Benicarló. Se apearon del coche y fue
llevado hasta la playa donde le cortaron las orejas a machetazos, obligándole a
lavarse las heridas con agua de mar. La tortura siguió con azotes y golpes por
todo el cuerpo y pinchazos en los ojos, para más tarde cortarle la lengua y los
genitales, además de atravesarle el oído con una bayoneta. Tras la tortura fue
rematado a tiros, quedando su cadáver en posición de cúbito prono en la arena. Permaneció
allí durante tres o cuatro horas, desangrándose y tiñendo de rojo las aguas del
mar.
Sobre las siete de la mañana del 12 de agosto un carretero de Benicarló
llegó a la playa en busca de arena. Dos milicianos que vigilaban el lugar le
ordenaron que cargara “un cerdo que había
muerto en la playa”. Fue llevado en carro hasta el cementerio de Benicarló
donde fue enterrado en una fosa. Una
mujer ayudó a darle sepultura, viendo que una oreja le colgaba y que presentaba
una enorme herida en la cara.
Testigo de aquellos hechos fue Juan Bautista Traver Pitarch (q.e.p.d.) ,
en aquel entonces un niño de 12 años que, junto a su padre Vicente Traver se
encontraba en la finca de su propiedad. Este es su relato: “Vimos un bulto arrojado en la orilla del mar y fuimos a ver lo que
era. Al acercarnos pudimos comprobar que era un cadáver de un hombre joven y
alto, que presentaba heridas de arma blanca por todo el cuerpo. Sangraba
abundantemente y a cada golpe de las olas, el agua se hacía roja. Más tarde lo
cargaron en un carro y se lo llevaron al cementerio de Benicarló.”
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| Exhumación de los restos del Hermano Justino Gabriel en el cementerio de Benicarló |
En Benicarló permaneció enterrado en una fosa hasta que sus restos fueron
depositados en el nicho propiedad de los Hermanos en el mismo cementerio.
Posteriormente fueron trasladados a Cambrils y de allí a su actual sepultura en
el panteón de los Hermanos Mártires de La Salle en Sant Martí
de Sesgueioles (Barcelona).
El próximo 13 de octubre será beatificado en Tarragona.
viernes, 12 de julio de 2013
VICENTE JOVANÍ ÁVILA Y JOAQUÍN JOVANÍ MARÍN, MÁRTIRES DE CRISTO
De entre los 522 mártires que serán beatificados en Tarragona el próximo 13 de octubre queremos destacar en este blog a aquellos más relacionados con el carlismo, como es el caso de Vicente Jovaní Ávila y de su tío Joaquín Jovaní Marín. Pertenecían a una familia muy vinculada al carlismo del Maestrazgo, como lo demuestra que otros dos hermanos de Vicente, Joaquín y Fernando eran vocal de la Junta Local Carlista de Benicarló además de miembro del Requeté y Delegado del Distrito de Vinaroz de la Juventud Tradicionalista respectivamente, El primero murió asesinado junto a su hermano y su tío en Montcada i Reixac. Dos meses antes había sido asesinado su padre Vicente Luis Jovaní Marín en Sagunto. Con ellos también murió Federico Domingo Sanjuán, ex alcalde republicano de Benicarló y hermano del ministro de la República Marcelino Domingo, intentando salvar a los miembros de la familia Jovaní. Sólo Fernando sobrevivió para poder dar testimonio.
Esta es una breve semblanza biógrafica de ambos:
“Conseguida la
libertad de mi tío Joaquín –gracias a las gestiones de Federico Domingo y
Domingo Roig Marín (dirigente de la Derecha Regional Agraria en Benicarló y hermano de Agustín Roig Marín jefe carlista del Distrito de Vinaroz)-, le llevaron a Barcelona con mi hermano Vicente. Éste se acomodó
en la pensión que ocupábamos mi hermano Joaquín y yo mismo. Por unos días nos
juntamos los tres hermanos en la misma casa. En esos días, inesperadamente, nos
visitó el P.
Arbona, jesuita, quien le facilitó formas y vino para celebrar Misa. Así que,
en nuestra común habitación, diariamente celebraba la Santa Misa , con solo
dos asistentes. Me llamaba la atención que se vestía con sus mejores ropas sólo
para ese menester; se servía de un vaso como cáliz y una cartulina cortada
hacía las veces de patena. Aquéllas eran misas de catacumbas; la emoción se
palpaba. El mes anterior, octubre, mi padre había dado la vida por la mía, y
nosotros presentíamos el mismo final, ya que por entonces, en Barcelona, las
patrullas de control registraban pisos y pensiones y crecían los mártires en la Rabassada , Vallvidrera,
Montcada, etc., etc.
Un día de los
últimos de noviembre vinieron de Benicarló mi tío Domingo, siempre acompañado
de su cuñado Federico, con una esperanzadora noticia: preparaban la salida de
mi tío Joaquín y que posiblemente cupiera en el mismo vehículo uno de nosotros
tres. Más tarde nos darían más detalles, y se fueron. Mientras, nosotros
decidimos que si alguien se podía salvar que fuera mi hermano Joaquín, casado,
con dos hijos, de menos de dos años el chico y cuatro meses la niña. Tal y como nos
habían prometido, esa misma tarde vinieron a recoger a Joaquín. Otro abrazo
emocionado. Vicente que se va con ellos, para despedir a nuestro tío Joaquín…y
adiós, para siempre.
Lo poco que
pudimos averiguar, es que les tendieron una emboscada, y fueron entregados a
las patrullas de control de Poble Nou (calle Pedro IV). Después de los
consabidos interrogatorios fueron encarcelados en la checa del convento de San
Elías, y el día 7 de diciembre los asesinaron en el cementerio de Montcada y
echados sus cadáveres en los pozos excavados al efecto, pues eran muchos los
asesinados diariamente.”
Joaquín
Jovaní Marín.- 1874-1936. Nació el 16 de octubre de 1874 en Sant Mateu
aunque su familia se trasladó a vivir a Benicarló. Su familia era muy religiosa
y guardó una gran relación con el Beato
El 25 de julio por la tarde entró un grupo de
milicianos armados en la capilla donde estaban rezando vísperas. Superiores y
seminaristas quedaron detenidos en el mismo seminario. Se les comunicó a los
superiores la posibilidad de pasar a Andorra, salvando así su vida, pero la
rechazaron por no querer abandonar a sus alumnos. El 26 de julio un autobús y
dos camiones trasladan a los presos hasta Tarragona. Durante el trayecto se les
despojó de todas sus pertenencias. En Tarragona fueron liberados, Don Joaquín
fue acogido por la familia de un seminarista, allí se celebraba la Misa y se rezaba el rosario
de forma clandestina. El 2 de agosto un numeroso grupo de milicianos
fuertemente armados llamaron a la puerta exigiendo la presencia del sacerdote,
su respuesta fue: “Alabado sea Dios; ha
llegado la hora…” Al ser interrogado sobre su identidad, contestó: “Soy sacerdote y rector del Seminario de
Tarragona”. A partir de aquel momento quedó detenido y fue trasladado al
comité para ser interrogado. A las diez de la noche fue conducido al castillo
de Pilatos donde quedó preso. La familia del seminarista José María Reyes le
llevaba comida diariamente.
Por influencia de Federico Domingo fue
liberado a los pocos días. Se refugió en casa de su primo Justo Marín pero
viendo que corría peligro se trasladó junto a su sobrino Vicente a Barcelona,
hospedándose en la pensión “El Carmen”. Se le facilitó un pasaporte para ir a
Francia junto a su sobrino Joaquín, pero, como hemos visto anteriormente,
fueron descubiertos y apresados. Junto a ellos fueron detenidos su otro
sobrino, Vicente, Federico
Domingo y Domingo Roig. Los cinco fueron encerrados en la
misma celda de la checa de San Elías. Después de los interrogatorios Domingo
Roig fue puesto en libertad, aunque moriría asesinado un mes después en Castellón. Los cuatro restantes fueron llevados al cementerio
de Montcada i Reixac, siendo allí martirizados el 7 de diciembre de 1936.
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| Monumento a los mártires en el cementerio de Montcada i Reixac |
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