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miércoles, 25 de diciembre de 2013

EL PACTO DEL HAMBRE

En los años 30 fue conocido como el "Pacto del hambre" un extraño acuerdo contranatura, promovido por Lluís Companys, entre la patronal catalana -profundamente conservadora- con los sindicatos de la UGT y la CNT.
Por dicho pacto se acorralaba y dejaba de contratar a trabajadores que hubieran participado en los Sindicatos Libres. Este sindicato de origen tradicionalista, aún no estudiado suficientemente, fue perdiendo su sentido original al ser utilizado por un "servidor" del Estado para sostener los intereses del sistema.
Lo que durante muchos años fue un estatus quo (de tolerancia política) más o menos respetado por todos los catalanes, se ha roto y muchos hemos sentido la necesidad moral de posicionarnos ante el nacionalismo
Este personaje no era otro que del gobernador civil de Barcelona, entre 1920 y 1922, el general Martínez Anido. Manipuló un sindicalismo popular y tradicionalista, convirtiéndolo a base de infiltraciones y compra de voluntades, en una fuerza de choque españolista al servicio de los intereses de la burguesía empresarial.
Gracias al denominado "pistolerismo de los Libres", la CNT y la FAI, que no se quedaban cortos, fueron frenados. Al llegar la dictadura de Primo de Rivera, los "Libres" no obtuvieron más recompensa que ver cómo el general pactaba con los socialistas de la UGT para debilitar el sindicalismo de derechas y a los anarquistas. Peor aún, al llegar Lluis Companys a la Presidencia de la Generalidad, permitió que los viejos enemigos de los "Libres", la UGT y la CNT, se cebaran en los sindicalistas traicionados por propios y extraños, incluyendo a la burguesía que había protegido en los años de hierro.
¿Por qué cuento esto? Lo relato por la escalofriante sensación que me produce el querer aprender del pasado y proyectarlo en el futuro. En Cataluña, estamos viviendo unos momentos ciertamente históricos que pueden tomar muchos derroteros insospechados. Lo que durante muchos años fue un estatus quo (de tolerancia política) más o menos respetado por todos los catalanes, se ha roto y muchos hemos sentido la necesidad moral de posicionarnos ante el nacionalismo.
Otros, aún quieren evitarlo pero el devenir histórico los obligará a definirse, les guste o no. Cada vez más son las voces de los que hemos roto el silencio a que nos abocaba una asfixiante espiral del silencio. Entre estos, por desgracia, están los que han caído en la trampa de la "acción-reacción": cuanto más nacionalismo catalanista, más nacionalismo español. Por el contrario, otros, mucho más minoritarios en número, hemos optado por otra vía. Y no es precisamente la tercera vía.
El nacionalismo ha"descatalani-zado" Cataluña y la única forma de vivificarla es viviendo y amando en profundidad lo catalán
No creemos en la dialéctica catalanismo-españolismo. Consideramos que la única solución pasa por reencontrar la esencia hispana de Cataluña. Ello no es una propuesta "ideológica", sino vivencial. Buscar nuestras verdaderas raíces, muchas veces ocultadas por las marañas del imaginario nacionalista, es nuestro camino, es nuestra vía.
Este sendero sólo puede recorrerse desde la honestidad intelectual, desde la aceptación de una idea de las Españas en contra del de "España" como concepto jacobino y uniformizador del Estado (o de las Autonomías, que las más de las veces no dejan de ser jacobinismos regionales). El nacionalismo ha "descatalanizado" Cataluña y la única forma de vivificarla es viviendo y amando en profundidad lo catalán. Pero lo catalán de verdad, no las falacias victimistas de aquellos que odian lo que ni siquiera conocen. A un nacionalista separatista sólo le podemos decir: si verdaderamente amas Cataluña, acabarás amando a España. Y a un separador españolista le podemos exigir: si verdaderamente amas España, no podrás menos que amar profundamente Cataluña.
Esta propuesta, es -y no es pretensión- la única que puede sacarnos del estado de cosas actual. Pero conozco los peligros de proponerla y aceptarla. Son demasiados los enemigos de esta solución. En mis ensoñaciones políticas, me viene constantemente a la cabeza el "Pacto del hambre". Todavía muchos ingenuos creen que los gobiernos de España fácilmente acabarán con esta crisis política a base de concesiones y gestos. Y entre esas concesiones y gestos, Dios no quiera que esté sacrificar a los catalanes que nos sentimos profundamente hispanos, que no estamos dispuestos ni a aceptar un nacionalismo antihispano pero tampoco un Estado español jacobino.
Javier Barraycoa
publicado en Crónica Global

jueves, 26 de enero de 2012

POPIELUSZKO. LA LIBERTAD ESTÁ EN NOSOTROS

El viernes 27 de enero se estrena en las carteleras españolas la película Popieluszko. La libertad está en nosotros.

Fuente: Juana Samanes
Este apasionante drama polaco explica un hecho histórico que cambió la Historia: la caída del comunismo en Europa gracias a la inquebrantable fe de unos hombres como el protagonista de esta película, Jerzy Popielusko, capellán del sindicato polaco ‘Solidaridad’ que sacrificó su vida por la libertad de su pueblo.
En 1979, los trabajadores de una fundición de Varsovia, encerrados en su lugar de trabajo, solicitaron un sacerdote para la celebración de una eucaristía mientras clamaban un cambio de régimen que respetara los derechos fundamentales. Circunstancialmente a esa llamada acudió un joven cura llamado Jerzy Popieluszko quien, a partir de ese momento, se convirtió en el capellán del sindicato ‘Solidaridad’ de Polonia y en uno de los hombres más odiados por el régimen comunista instaurado en ese país. Famoso por sus ortodoxas homilías, donde apelaba, como su compatriota Juan Pablo II, a “vencer el mal con el bien” y a resistir contra la injusticia, Popieluszko fue, durante los años siguientes, espiado, perseguido, enviado a prisión con falsas pruebas, sin que por eso desistiera en su lucha contra la opresión, hasta su brutal asesinato en manos de los servicios secretos, comandados por un siniestro personaje Pitrovski.
La magnífica película -que llega a las pantallas españolas con dos años de retraso- muestra la cara más humana de este sacerdote valiente, emotivamente interpretado por Adam Woronowicz, quien entendió perfectamente cómo debía encarnar al carismático personaje.
El proyecto de Popielusko. La libertad está en nosotros salió adelante, con mucho esfuerzo y tras largos años, por el empeño de su director, Rafal Wieczynski, quien tardó siete meses en rodarla en los emplazamientos exactos y empleó más de 7.000 extras. Su objetivo fue ser lo más fiel a los hechos históricos, de tal forma que en este largometraje se fusionan perfectamente las imágenes documentales y las recreadas en la ficción. A destacar la escena en la que el obispo de Popieluszko le entrega un rosario en nombre de Juan Pablo II, como mensaje tácito de que el Papa estaba con él y con la Iglesia polaca, y también la presencia en el reparto de personajes que se interpretan a sí mismos y que trataron en la vida real con el personaje biografiado.
Todo ello se traduce en un largometraje impactante, que no sólo habla de unos hechos históricos que revolucionaron la Historia de Polonia sino la de toda Europa.





sábado, 10 de julio de 2010

LOS SINDICATOS LIBRES Y EL CARLISMO

La reciente emisión en la Primera de Televisión Española de la serie “Ojo por Ojo” ha sacado a la luz, de una forma bastante distorsionada, un episodio de nuestra historia, que por desconocido no constituye una simple anécdota, cual fue la existencia de un tercer gran sindicato obrero, el llamado Sindicato Libre que, curiosamente nacido en el seno de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), pugnó con ésta y con la Unión General de Trabajadores (UGT) por crear un sindicalismo profesional que, alejado de todo sectarismo político, defendiera los derechos de los trabajadores sin interferencias partidistas.

Los Sindicatos Libres tienen su origen en la línea editorial del semanario carlista catalán “La Trinchera” cuyas proclamas sociales, en contraste con el diario carlista “El Correo Catalán”, próximo a la línea política de Vázquez de Mella, tuvieron una excelente acogida en los círculos carlistas catalanes “El Porvenir”, “Crit de la Patria” y sobre todo “El Ateneo Obrero Legitimista” que empezaron a organizar diversas actividades de promoción de los trabajadores como una campaña de alfabetización mediante clases impartidas por militantes carlistas femeninas, las denominadas “Margaritas”.

En 1919, la consolidación de la revolución bolchevique, lleva a la Confederación Nacional del Trabajo y a la Unión General de Trabajadores a una progresiva radicalización política que les hace encauzar sus actividades más hacia lo meramente político que a lo social y laboralmente reivindicativo. Fue en este año de 1919, cuando se produce la creación, tras una reunión en el Ateneo Obrero Legitimista, del primer Sindicato Libre en Cataluña siendo elegido presidente Ramón Sales Amenós, que hasta ese momento había compaginado su militancia política en el Requeté de Barcelona con su militancia en el Sindicato de Comercio de la CNT.

De la creación de este Sindicalismo Libre fue debidamente informado S.M. Jaime III que en esos momentos, preocupado por la cuestión social, había obtenido de la CGT francesa su carnet sindical dando su aprobación e instando a todos los trabajadores, especialmente a los carlistas, a ingresar en las filas del Sindicato Libre.

De 1919 hasta 1922 los Sindicatos Libres fueron creciendo en militancia obrera, debido en gran medida a los deseos de muchos trabajadores de que existiera un sindicalismo socialmente reivindicativo, pero apartado de todo juego político o partidista, llegando a extenderse fuera de Cataluña por toda la geografía española, pero especialmente en la tradicional área de implantación del Carlismo (Euskalherria, Valencia, Aragón, Asturias…).

El nacimiento de estos sindicatos fue mal visto, no solo por la CNT que entendía que la existencia de un nuevo sindicato podía afectar a la unidad sindical, sino también por los sindicatos católicos estrechamente vinculados a la jerarquía eclesiástica que temían, no sin falta de razón, que los Sindicatos Libres les podrían restar militancia al ser más reivindicativos y presentar una línea de actuación más clara y coherente. Así pues, durante los primeros tres años de existencia, los Sindicatos Libres tuvieron que enfrentarse con la oposición eclesiástica pero, sobre todo, con la violencia ejercida contra ellos por los militantes de la CNT, que les llegó a provocar la muerte de 53 de sus dirigentes.

En torno a 1922, y ante la situación prerrevolucionaria que se vive en Cataluña debido a las huelgas y a los atentados anarquistas, comienza el declive de los Sindicatos Libres al ser estos infiltrados por agentes provocadores, en muchos casos procedentes del lumpen criminal, que pagados por el Gobierno Civil de Barcelona entonces en manos del General Martínez Anido y por la patronal se dedican al asesinato de militantes sindicales opuestos, todo ello para impedir cualquier unidad sindical enfrentando a unos obreros con otros. La patronal no solo incita a los Sindicatos Libres, a través de sus agentes infiltrados, a lanzarse a una campaña terrorista sino que, hábilmente, utiliza a estos y a la propia CNT para conseguir trabajadores en periodos de huelga, contratando a militantes del Sindicato Libre para que trabajen en momentos de huelgas convocadas por la CNT y contratando a militantes de la CNT para que hagan de esquiroles ante huelgas convocadas por los Sindicatos Libres.

En 1923, la infiltración de los Sindicatos Libres es tan grande y la situación en Cataluña tan grave debido al pistolerismo de unos y de otros que llega a estar amenazada la existencia misma de todo sindicalismo. Ante esta situación el dirigente de la CNT y anarco-sindicalista, Ángel Pestaña, siempre opuesto al empleo de la violencia por parte del sindicato anarquista, viaja a Francia para entrevistarse con S.M. Jaime III a quién aporta pruebas de la infiltración de los Sindicatos Libres por parte del gobierno y de la patronal, ordenando don Jaime la disolución de los Sindicatos Libres aunque sólo consigue que los militantes Carlistas se aparten de los mismos y dejen de colaborar con ellos, refugiándose el sindicalismo carlista desde ese momento y hasta 1937 en el llamado Movimiento Obrero Tradicionalista (MOT).

Tras el golpe de estado de Primo de Rivera en Septiembre de 1923, el general Martinez Anido es elevado al Ministerio de Gobernación. A partir de ese momento el gobierno prohíbe la CNT y se apoya en la socialista UGT como entidad colaboradora para controlar al movimiento obrero. Por su parte los Sindicatos Libres, ya sin el apoyo de los carlistas, empiezan su declive a pesar de su fusión con los sindicatos católicos languideciendo, siempre dirigidos por Ramón Sales (que al no cumplir las órdenes de don Jaime de dejar de colaborar con los Sindicatos Libres es expulsado de la disciplina carlista), hasta la proclamación de la II República en el que reaparecen como un sindicato vinculado a la CEDA.

En definitiva, los sindicatos libres fueron unos sindicatos cuya intención era crear un sindicalismo profesional para la defensa exclusiva de los intereses de la clase trabajadora por ella misma, que superase las divisiones estériles producidas por las aspiraciones políticas de convertir las organizaciones obreras en correas de transmisión de estrategias partidistas diseñadas desde fuera al servicio de metas ideológicas que no tenían porque representar al conjunto de la clase obrera, teniendo en la fundación de los mismos una notable importancia e influencia el carlismo, pero al no ser jamás un sindicato propiamente carlista (tal cosa iría incluso contra sus intenciones de ser un sindicato libre) admitía trabajadores de cualquier procedencia siendo relevante la procedencia cenetista de muchos de sus dirigentes y primeros afiliados. Los Sindicatos Libres sufrieron la infiltración de elementos provocadores tanto del gobierno como de la patronal y cuando S.M. Jaime III instó, tras su entrevista con Ángel Pestaña, su disolución, la misma no se llevó a cabo porque no eran propiamente sindicatos carlistas, aunque no obstante, al conseguirse que los militantes carlistas se alejaran y dejaran de colaborar con ellos dichos sindicatos empezaron un declive que provocó primero su fusión con el sindicalismo clerical y posteriormente su sometimiento político a la CEDA.


Añadir que Ramón Sales fue salvajemente asesinado en Barcelona en octubre de 1936, siendo atado a cuatro camiones que de forma simultánea se pusieron en marcha en distintas direcciones.