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jueves, 10 de marzo de 2016

BENICARLÓ: RECORDANDO LA FIESTA DE LOS MÁRTIRES DE LA TRADICIÓN DE 1914

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En esta semana en que recordamos a los Mártires de la Tradición nos llega este recorte del semanario "EL LITORAL" de fecha 8 de marzo de 1914, publicado en Benicarló (Castellón). A través de este anuncio se convocaba a todos los católicos de la entonces villa a una Misa por los Mártires de la Tradición y los muertos en Cuba, Filipinas y Melilla.

La Santa Misa se celebraría en la Capilla del Convento de las Concepcionistas Franciscanas. Un convento fundado por el Beato D. Manuel Domingo y Sol, apóstol de las vocaciones religiosas y sacerdotales, en 1886.

A lo largo de su historia se ha hecho sentir el afecto del tradicionalismo local y comarcal por esta comunidad de vida contemplativa.

Justo cuando se cumplen 102 años de aquella convocatoria, el Convento y su Comunidad cierran sus puertas tras casi 130 años de andadura en Benicarló, para trasladarse al Convento Madre de Dios en Logroño.

Les deseamos la mayor de las venturas en esta nueva etapa y les encomendamos que recen por todos nosotros y por la salvación de España.

sábado, 6 de junio de 2015

EL INCOMPRENDIDO VALLE-INCLÁN

JUAN MANUEL DE PRADA

A nuestra época no le interesa que se conozca el pensamiento tradicional
AL comienzo de su notable biografía de Valle-Inclán, La espada y la palabra (Tusquets), Manuel Alberca señala que durante años se ha pretendido presentar al gran escritor como un filo-comunista adobado con un rebozo de catolicismo estético. Así lo caracterizaban, en efecto, los manuales escolares en mi época de bachiller; y, creyéndome tal patraña, empecé a leerlo, dándome cuenta pronto de que tal caracterización había sido muy sutilmente aliñada para convertir a Valle en un fantoche y escamotear su filiación, que es tradicional hasta las cachas, al menos hasta el advenimiento de la República, que a la vez que lo mata como escritor y lo desorienta humanamente lo convierte en un indecoroso pedigüeño de sinecuras oficiales.
Resulta, en verdad, trágico comprobar cómo Valle-Inclán fue incomprendido ya en vida; y cómo lo sigue siendo todavía hoy, pues a nuestra época no le interesa que se conozca el pensamiento tradicional, presentado absurdamente como de extrema derecha, o en el mejor de los casos como una antigualla ajena a las necesidades del pueblo, cuando lo cierto es –como Pío X dejó escrito– que «los verdaderos amigos del pueblo no son revolucionarios ni innovadores, sino tradicionalistas». Valle no fue tan sólo un defensor de la Tradición por estética, sino que se comprometió muy vivamente en la defensa de sus postulados… Lo que ni siquiera entendieron sus contemporáneos, incapaces de aceptar que un innovador estilista no fuese en lo político un progresista o liberal; como si, para ser tradicional, fuese obligatorio perpetrar bodrios, al modo de cualquier escritor angloaburrido y sistémico. Más dolorosa aún debió de resultar a Valle la incomprensión que cosechó entre los propios sectores tradicionalistas, donde a menudo se le trató con desconfianza, pues no se entendía que en su obra tuviesen presencia la sensualidad y el pecado, o que se defendiesen posiciones aliadófilas.
Manuel Alberca desenmascara el intento de tergiversar la filiación política de Valle-Inclán. Sin embargo, el biógrafo incurre en ocasiones en el mismo error que señala, caracterizando el tradicionalismo con epítetos por completo incongruentes y anacrónicos, tales como «políticamente conservador» o de «extrema derecha» (cuando lo cierto es que el pensamiento tradicional repudia las ideologías surgidas de la Revolución). A ello contribuyen, sin duda, las boutades del escritor, tan extremosas como delirantes. Ocurre así, por ejemplo, cuando en una entrevista Valle sostiene que «España debe exterminar a las razas autóctonas americanas»; o bien que «hay que suprimir los periódicos, no autorizando más que la circulación del Boletín de la Diócesis» (¡sospecho que hoy Valle también habría reclamado el cierre de algunos boletines diocesanos, mucho más deletéreos que los periódicos!). Esto, como a todas luces se advierte, no son postulados tradicionales, sino tremendismos grotescos que Valle profería para escandalizar a las viejecitas de ambos sexos de su época (y a los eunucos políticamente correctos de épocas futuras). Tampoco acierta Manuel Alberca cuando caracteriza la defensa de la tradición como «posiciones que ignoran el presente para instalarse en el prestigio de un pasado legendario»; pues, como afirmaba Chesterton, la tradición es la transmisión del fuego, no la adoración de las cenizas. Al evocar un tiempo antiguo con una escritura nueva, llameante de imágenes y proyectada sobre el porvenir, Valle nos está mostrando el auténtico sentido de la tradición.

Fuera de este lunar, La espada y la palabra nos ha parecido un libro lleno de iluminaciones sobre quien, con Unamuno, fue el mejor escritor español del siglo XX.

domingo, 18 de noviembre de 2012

CALENDARIO CARLISTA DE 1929 EN VENTA

Un lector de nuestro blog nos comunica que dispone para su venta de un calendario carlista de pared. Todos los interesados en su adquisición pueden ponerse en contacto con él a través de este correo:


orexvia@gmail.com














martes, 30 de octubre de 2012

RECORDATORIO DE D. JAIME III


D. Santiago Barco nos facilita, entre otros documentos que iremos publicando,  este recordatorio,  que perteneció a su tío abuelo,  el destacado carlista barcelonés  Joaquín Fernández Pérez. Fue editado con motivo del funeral celebrado en Barcelona el 15 de octubre de 1931 en recuerdo del Rey D. Jaime III, fallecido el dos de ese mes.



miércoles, 7 de septiembre de 2011

JOAQUÍN BEÚNZA REDÍN

Joaquín Beúnza Redín
Joaquín Beúnza Redín, nació en 1872 en Pamplona, en la calle de la Rochapea que hoy lleva su nombre en el seno de una humilde familia de modestos hortelanos que no le podía costear los estudios por lo que, tras obtener todo el bachillerato con sobresalientes y matrículas de honor, logró una beca que le permitió estudiar gratis la carrera de Derecho en Salamanca. Se doctoró en Madrid y amplió estudios en París. Entre 1901 y 1907 fue concejal del Ayuntamiento de Pamplona por el partido carlista y diputado foral jaimista entre 1908 y 1916. A partir de esa fecha fue asesor de numerosos ayuntamientos de Navarra, del Consejo de Navarra, del Banco de España y de la Diputación Foral que, en 1927, por sus brillantes aportaciones al Convenio Económico, le nombró Hijo Predilecto de Navarra. También fue uno de los fundadores de la Sociedad de Estudios Vascos en 1918.
En 1931 fue elegido diputado por Navarra en las Cortes Constituyentes, siendo nombrado presidente de la Minoría Vasco-Navarra, en cuyo nombre participó en el debate del proyecto de Constitución, siendo un ardiente defensor de la concesión del voto a la mujer frente a la posición contraria y beligerante de los republicanos de izquierdas, de los radicales y de de los radicales-socialistas. El comienzo de la guerra civil le sorprendió en el baleario de Cestona (Guipúzcoa). Allí fue detenido el 23 de julio y, tras pasar por la cárcel de San Sebastián, fue conducido al fuerte de Guadalupe de Fuenterrabía donde, después de ser torturado, fue asesinado el 4 de septiembre de 1936.

jueves, 19 de mayo de 2011

ESPADA DEL REY D. JAIME III OFRECIDA POR LOS CARLISTAS

El 15 de enero de 1911 una comisión de carlistas, presidida por el Duque de Solferino, hizo entrega de esta espada ofrecida por los tradicionalistas de todas Las Españas, tras sumarse a la idea inicial de los jaimistas de Cataluña de obsequiar al rey con una espada.




Esta es la descripción de la misma según el Álbum Histórico del Carlismo, 1833-1933-35, recientemente reeditado en facsímil por la editorial Sancho el Fuerte Publicaciones:



El travesaño de la cruz lo forma por entero un feroz dragón acaimanado, símbolo de la destrucción y de la muerte. Sobre este dragón infernal y formando el brazo alto de la cruz, se posan dos figuras: España, simbolizada por una hermosa y severa matrona vestida con túnica del siglo XV y coronada de castillos, que huyendo del dragón endemoniado busca amparo en el soldado de la Tradición, que en gallarda actitud expectante, el sable en reposo, empuñado con la diestra, ondea con la siniestra la bandera de Dios, Patria y Rey, y con ella envuelve a España.



En el arranque de la hoja toledana figura el escudo de Don Jaime, con el lema de Dios, Patria y Rey y las tres flores de lis, enccuadrado por dos haces etruscos de los lictores romanos. símbolo de autoridad y una guirnalda de hojas de roble, representativa de la fuerza. En el reverso, un medallón con la dedicatoria de la espada, completa los motivos ornamentales.

sábado, 5 de febrero de 2011

PREMÍN DE IRUÑA

Blog dedicado por su nieto Javier Baleztena Abarrategui al gran y polifacético carlista navarro D. Ignacio Baleztena Ascárate, a su vida, obra y pensamiento.
Recomendamos una visita al mismo y, en especial, a esta entrada sobre su periodo como presidente de la Juventud Jaimista de Pamplona.

viernes, 21 de enero de 2011

EL CARLISMO EN ALDAYA. LOS HECHOS DEL 13 DE JULIO DE 1913.

La situación política de la mayoría de los pueblos valencianos a principios del siglo XX era de gran actividad y vitalidad. Los casinos adscritos a diversas tendencias políticas servían como centros culturales y recreativos, pero también como núcleos de la actividad política local. Los pueblos valencianos, por pequeños que fueran, podían reunir tres, cuatro o más tendencias políticas: conservadores, liberales, republicanos y carlistas. Los constantes y duros enfrentamientos que entre ellos se producían, eran muestra de esa inquietud política.

Aldaya, pueblo entonces de unos dos mil habitantes, también representaba un claro ejemplo de ese activismo político. Blasquistas republicanos y liberales alfonsinos rivalizaban muy seriamente con otro grupo muy importante: los carlistas.

Los carlistas de Aldaya, en los años anteriores a la I Guerra Mundial, trabajaron afanosamente por conseguir un Círculo propio en el que poder desarrollar su actividad política y socio-cultural. En este sentido, destacó por su afán Juan Bautista Sanchís. Por fin, un domingo de mediados de junio de 1907 veían finalizado su ansiado Círculo, punto de partida para un mayor arraigo carlista:

“Digna es la población de Aldaya de tener un Círculo que responda a la importancia de la misma y al gran número de tradicionalistas que en ella hay, y recientemente edificado por nuestro amigo (D. Juan Bautista Sanchís) cumple satisfactoriamente las aspiraciones de los carlistas de dicha población.”

De la importancia de esta fecha para los carlistas aldayenses da prueba la presencia del diputado provincial, don Manuel Simó, figura notable del carlismo valenciano en esos años. El Círculo se situaba en la actual plaza de la Constitución (¡qué cosas!). Sus instalaciones eran inmejorables, tal y como describía la prensa de la época:

“Se compone de una espaciosa planta baja, donde se instalará lo que podríamos llamar la parte oficial del Círculo, donde se celebrarán las juntas, veladas, etc., y la escuela de niños y academia de música, y de un piso principal, que es un hermoso salón, que se destinará a café.”

A partir de ahí, el círculo de Aldaya cumplirá un importante papel dinamizador de la vida política y cultural del pueblo. En pocos años se formó una banda de música que amenizará los actos carlistas, también servirá como centro de difusión de los ideales carlistas personificados, en aquel momento, en Carlos VII y Jaime III.

Tras el ascenso de don Manuel Simó a la Jefatura Regional del carlismo valenciano en 1909, éste adquiere un nuevo dinamismo, incrementando notablemente su presencia social y su actividad política. La creación de las Juventudes Carlistas será una de las mayores novedades organizativas. En septiembre de 1910 la “Juventud de Aldaya jura con entusiasmo defender la bandera de la Tradición” en un acto de gran solemnidad, y contando con la presencia de correligionarios carlistas de Manises, Torrent, Mislata y Alboraia. En los discursos propios del acto se habló sobre los problema nacionales del momento: la política anticlerical de Canalejas, la crisis política tras la Semana Trágica, etc. En el mismo acto se acordó el envío de dos telegramas, uno dirigido al nuncio papal:

“Juventud y Jaimistas todos de Aldaya elevan Smo. Padre homenaje y adhesión. Viven por Cristo, morirán defensa su Iglesia.- Presidente.”

Y otro remitido al Presidente del Gobierno, Canalejas:

“Juventud y Jaimistas todos de Aldaya protestan contra disposiciones para amordazar iglesia. No dejaranla indefensa.- Presidente.”

Con un Círculo propio y una entusiasta organización juvenil, no resulta extraño que el carlismo aldayense fuera en aquellos años uno de los más vigorosos del distrito electoral de Torrent. Por ello, se acordó que se celebrase en Aldaya un aplec de más de un millar de carlistas procedentes de Paterna, Monteolivete, Castellar, Pobla de Vallbona, Manises, Benimámet, Alboraia, Mislata y Valencia. El acto se celebró el 13 de julio de 1913 y debía consistir principalmente en la bendición de la bandera de la Juventud Jaimista.

Sin embargo, el acto se convirtió en un serio problema de orden público: tras la manifestación por las calles de la población, la Misa y la bendición de la bandera en la ermita de La Saleta, a las 16,45 estaba previsto realizar un mitin en el Círculo Carlista, teniendo como principal orador al entonces líder carlista valenciano, Luis Lucia. Al no poder reunir a todos los carlistas en el local del Círculo, una parte de ellos quedó fuera, en la propia plaza, siguiendo las palabras de los oradores. Cuando los carlistas del exterior dieron vivas a Jaime III, se produjo la intervención de siete parejas de la Guardia Civil a caballo, mandados por un teniente. El resultado del enfrentamiento da idea de la gravedad de lo ocurrido: un guardia civil herido de bala, un caballo malherido por bala, sombreros y banderas carlistas, agujereadas por disparos, detención de varios carlistas (entre otros, el presidente de la Juventud Jaimista de Aldaya, Germán Iglesia), cacheo de los asistentes al acto, apertura de expediente gubernativo, etc. Durante más de una semana, lo ocurrido en Aldaya ocupará la primera página tanto del periódico tradicionalista “Diario de Valencia”, como de su oponente político, el diario blasquista “El Pueblo” (que titulará la noticia como la salvajada carlista.

De esta manera el carlismo de Aldaya vivió con los hechos de 1913 el mayor protagonismo periodístico de su historia, fruto de la inmensa actividad y vitalidad de aquellos carlistas comprometidos, que, sin duda, eran vistos como un peligro por el poder establecido.

Texto elaborado a partir del trabajo, publicado en junio de 1986, de D. Vicente Comes Iglesia.